
Según lo reseña
Wikipedia, las películas de culto son un tipo de cine que atrae a un pequeño grupo de devotos o aficionados o aquella que sigue siendo popular con el paso de los años entre un pequeño grupo de seguidores. Con frecuencia la película no llega a alcanzar el éxito en su estreno, aunque no siempre es el caso. Algunas veces la respuesta de la audiencia a una película de culto es algo diferente a lo que pretendían los creadores. Es normal que una película de culto presente elementos inusuales y se presenta prácticamente en todos los géneros cinematográficos.
Hay muchas circunstancias en las cuales una película llega a ser de culto, tarde o temprano. Puede ser por marcar un miedo colectivo, como lo hizo
The Exorcist en 1973 a sus espectadores ante una inminente presencia demoníaca (escondida entre los fotogramas) . De igual manera por ganar popularidad entre grupos frikis, a títulos como
Star Wars o
Star Trek; de la cual deriva en una rentable mercadotecnia. También por conseguir aceptación por parte de una generación, que se siente identificada por lo que tratan ciertas películas. Aquí podemos citar a
Easy Rider (1969) y
The Breakfast Club (1985), vivos reflejos de su tiempo.

Se puede llegar a ser de culto por la excentricidad de los ambientes, o al menos en la forma en como se desarrollan sus personajes. Lo vemos en algunas películas de
Terry Gilliam como
Brazil (1985) o
Twelve Monkeys (1995), que vinculan una visión diferente de la ciencia ficción con futuros distópicos al mejor estilo de Orwell y Kafka. También hay veneración hacia la filmografía de
Tim Burton caracterizada por ambientes góticos y claroscuros; con personajes marginados por la sociedad que son fiel reflejo de lo que vivió
Burton en su niñez y juventud, mostrado en
Edward Scissorshands (1990) muy a fin a algunas tribus urbanas como la gótica. De igual manera existe mucho culto hacia el estilo de
David Lynch, que con su primera película
Erasehead (1977) marcaría el inicio de una filmografía singular; cargada de películas con propuestas muy originales a lo que se había hecho entonces. Amparadas bastante en el surrealismo (inspirado de
Luis Buñuel) y en la visión ecléctica del propio Lynch.
Ese culto se puede ganar por una repercusión negativa. Es el caso de
Edward D. Wood (1924 – 1978). Contemporáneo de legendarios cineastas como
Alfred Hitchcock,
John Ford,
William Willer o el mismo
Orson Wells (a quien admiraba); Ed Wood ganó notoriedad por la mala calidad de sus películas (en parte debido por los bajos presupuestos que tenía para realizarlas). Esa mala fama llegó a un punto que en 1978
The Golden Turkey Awards lo consideró como el peor director de cine de la historia.
Tim Burton lo homenajeó con una película biográfica en 1994, protagonizada por su fetiche
Johnny Depp. Esto entonces hace despertar un interés a cierto grupo de espectadores, en saber de Ed Wood, de su fama de hacer pésimas películas y de que tan malas eran. Hoy en día
Bride of the Monster (1955) o
Plan 9 from Outer Space (1959) son insignia de la
Serie B de la época y hay quienes hoy las buscan en videoclubes o en descargas por Internet.