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7 de junio de 2010

Two for the Road (1967)

Vi esta película hace un tiempo. Pero hoy que me ando empapando con el "ride" de la nouvelle vague noto considerables semejanzas en el estilo de la cinta dirigida por Stanley Donen con las que realizaban los directores franceses en los sesentas. Igual que las películas de Godard, Dos en Carretera (Two for the road, 1967) fue filmada en paisajes rurales de Francia; exceptuando la producción que es norteamericana.

A diferencia de la gran mayoría de películas, ésta no sigue una historia lineal. Emplea un estilo semejante al que hoy muestra el escritor y guionista Guillermo Arriaga con Amores Perros (2000), 21 Gramos (2004) y Babel (2006). La película avanza y retrocede constantemente de su argumento, siguiendo el hilo en los cambios emocionales de sus personajes.

Mark (Albert Finney) y Joanna (Audrey Hepburn) son un par de mochileros, que por casualidades iniciales acaban juntos en un viaje por carretera a dedo. El cual repetirán varias veces en la campiña francesa, al mismo tiempo que ascienden socialmente. Contrariamente, esa misma estabilidad económica que les da comodidad y respeto entre gente aristocrática, les irá bajando la energía y pasión inicial cuando comenzaron a andar juntos. Lo que les obliga a replantearse.

Imágenes alegres y coloridas se intercalan pulidamente con aquellas cargadas de conflicto y tensión. El montaje es entonces lo mejor de la película, muy experimental para las ideas comerciales del Hollywood sesentero. No le impide ser amena, tan dramática como cómica. Ayudada de sobra con la música del célebre Henry Mancini.

Para ser norteamericana, es (con acento británico) una película muy francesa en la práctica. Inestable y bipolar, jocosa con la mezcla de imágenes. No pierde ocasión para parodiar el carácter simplón e hipócrita de varios personajes. Audrey Hepburn y Albert Finney se ven a la altura de célebres parejas de la nouvelle vague como lo fueron Anna Karina y Jean-Paul Belmondo, en verdaderos duelos interpretativos.

Aún por tener aproximadamente 43 años, diría que es una cinta que no aburriría hoy. Ideal para ver en pareja, (solo o sola igual se disfruta) la cual resultaría de mejor terapia que la recetada por los psicoanalistas de Woody Allen. Película de carretera la cual da aventones a los impredecibles sentimientos humanos.

FICHA ARTÍSTICA

Nombre: Two for the Road (Dos en Carretera)
Año: 1967
Director: Stanley Donen
Guión: Frederic Raphael
Actores: Audrey Hepburn, Albert Finney, William Daniels, Eleanor Bron.
Países: EE. UU.
Idioma: Inglés.
Duración: 111 minutos.


11 de abril de 2010

The Nun´s Story (1959)

Basada en la novela de Kathryn Hulme, como su nombre lo dice trata sobre las vivencias de la monja Sister Luke (Audrey Hepburn). Se desarrolla en Bélgica en un convento y posteriormente la acción pasa a una misión religiosa, en medio del Congo africano. En el reparto destacan a un pulido Peter Finch, quien encarna a un sarcástico médico; quién llevará al límite la fortaleza mental de Sister Luke. A medida que va acumulando experiencia, la lucha interna que tiene el personaje de la película se hace más ardua cuando sus recuerdos dejan huella. Al mismo tiempo comienza a dudar de una fe, que rígida en doctrina ve imposible cumplir cabalmente (además de sus ya conocidas contradicciones).

La mayoría de los entendidos en cine ponen como emblemática la película Breakfast at Tiffany's, dentro de la filmografía de Hepburn. Pero me atrevería afirmar que la actriz se hubiese sentido menos identificada a interpretar a Holly Golightly (papel que iba a ser de Marilyn Monroe) que a Sister Luke, en un rodaje que abarcó en su mayoría de tiempo en África. En una tierra donde Joseph Conrad se inspiró para escribir El Corazón de las Tinieblas, donde se desenvuelve un siniestro traficante de marfil llamado Kurtz; Audrey Hepburn canalizó su experiencia en el Congo en las acciones humanitarias que hizo con la UNICEF al final de su vida. Aún si eso conllevó a eventos con ciertos políticos en el poder para esos años. De todas maneras veo sus acciones con mejores ojos a la caridad mediática que pregonan Angelina Jolie o Madonna.

Con su participación en la película de Fred Zinnemann (realizador de los clásicos como Solo ante el Peligro y De aquí a la eternidad), Hepburn pudo silenciar además a quienes afirmaban que no era actriz para trabajos dramáticos. The Nun´s Story (Historia de una Monja) fue una de las películas más exitosas de esos años. No ganó ningún Oscar, a pesar de tener ocho nominaciones (incluyendo mejor película, que ganaría Ben-Hur). Brillaría más en los BAFTA y el Festival de San Sebastián en España.

No es una cinta antirreligiosa, que por ratos no nos resulte crítica sobre la colonización africana. Sin embargo hay un idealismo palpable (por parte del personaje de Hepburn), que me da una imagen positiva sobre esta cinta. Tal vez no al mismo nivel de películas como The Missión (1986), pero es bastante notable para una película de esos años. El personaje de Peter Finch lo resume de esta manera: “Nunca trabajé con una enfermera que no era monja. Y usted no encaja en ese molde, hermana. Nunca lo hará. Es lo que llamo una Monja de Mundo. Ideal para la gente y los pacientes. Pero usted ve las cosas a su manera. Sigue sus propias ideas. Nunca será la clase de monja que su convento quiere que sea.”

FICHA ARTÍSTICA

Nombre: The Nun´s Story (Historia de una Monja).
Año: 1959.
Director: Fred Zinnemann.
Guión: Roberth Anderson. Basado en la novela de Kathryn Hulme.
Actores: Audrey Hepburn, Peter Finch, Edith Evans, Peggy Ashcroft.
Música:Franz Waxman .
País: EE. UU.
Idioma: Inglés.
Duración: 149 minutos.

20 de enero de 2010

17 años sin Audrey Hepburn

Antes de entrar en el tema (como preámbulo) habrá quienes se pregunten cómo alguien de 23 años de edad pueda sentirse atraído por la época y el tipo de películas en el que actrices como Audrey Hepburn (1929 - 1993) actuaban hace 50 años atrás. Como hay adictos a la música, a los libros, TV, videojuegos o Internet los hay a las películas. Aquí calzo yo igual que muchos Por lo tanto lejos de limitarme al cine reciente made in Hollywood, busco retroceder en el tiempo gracias al espacio de Canal 15 de Por siempre cine de los domingos en las noche con películas clásicas. Para mí resultó buena alternativa a los bodrios que inundan los canales tradicionales a esa misma hora. Aunque clasico pero Hollywoodense, me fasciné con las películas de Alfred Hitchcock que fue de las que vi primero. Cada una mejor que la anterior en un ciclo que duró dos meses.

Actores como Orson Welles, Henry Fonda, Grace Kelly, Humphrey Bogart, Lauren Bacall, James Stewart o Ingrid Bergman me fueron siendo habituales en mis noches cinefilas. Tanto en los videoclubes como “por otros lados” fui consiguiendo películas de antaño; para inundarme del blanco y negro contemporáneo a las décadas de los 30´s, 40´s o 50´s. Al tiempo quise ir más allá de aquel Hollywood clásico, unas semanas de ciclo de Ingmar Bergman fueron inicio de otra búsqueda de películas europeas y del resto del mundo para esas décadas. Pero ese es otro tema aparte.

La primera película que vi de Audrey Hepburn fue The Nun´s Story (1959), película sobre la vida de una monja misionera. Desde entonces me quedé fascinado con la imagen angelical y la mirada afable que mostró en todas sus películas, aún en las más dramáticas. La fascinación creció luego de ver en Por siempre cine Roman Holliday (1953), un 20 de enero que fue el día en que murió en 1993. Encarnó personajes en esencia introvertidos en principio y desenvueltos al final, un poco inocentes, aristocráticos y soñadores que terminan poniendo los pies en la tierra en la década de los cincuentas. En ese grupo están Sabrina (1954), War & Peace (1956), Love in the Afternoon (1957) y el musical Funny Face (1957).


Apartir de The Nun´s Story en los sesentas se arriesgaría a interpretar personajes más complejos y dramáticos. Se pueden mencionar el western The Unforgiven (1960), The Children Hour (1961), su iconográfica Breakfast at Tiffany´s (1961), otro musical (blockbuster de la época) My Fair Lady (1964) y Wait Until Dark (1967). Algunas comedias más o menos aceptables como Charade (1963) y How Steal a Million (1966); la experimental Two for the Road (1967) y películas bastante malas como Paris When It Sizzles (1964). Luego de 1967 se retiraría para tomar una vida familiar, de ahí a su muerte en 1993 solo hizo cuatro películas en roles secundarios.

La consideraban ícono de la moda sesentera, gracias a la película Breakfast at Tiffany´s (1961). Pero a diferencia de muchas actrices de su tiempo, Audrey Hepburn mantenía un estilo de vida austero y al margen de esas estridencias comparado con otras actrices de su tiempo. Aquí le contrastan notablemente Ava Gadner y Marilyn Monroe, que siempre daban de que hablar tanto por caprichos banales y conflictos matrimoniales. Sin embargo ellallegó casarse un par de veces, una con el actor Mel Ferrer (actuaría con él y Henry Fonda en War & Peace) y el médico Andrea Dotti. En cada matrimonio tuvo un hijo y terminaría en divorcio.

En sus últimos años de vida fue colaboradora para UNICEF en África, Asia y Latinoamérica. Ese activismo surge desde sus experiencias de niñez, donde vio en carne propia la crueldad de la Segunda Guerra Mundial en su natal Holanda. A pesar de su origen aristocrático, pasó privaciones como muchos a raíz de la guerra. Su padre inglés era simpatizante nazi, del que supo poco durante su vida. No obstante, con el poco dinero que ganaba como bailarina lo donaba para ayudar a la resistencia holandesa que peleaba contra la ocupación alemana. Su activismo por la niñez también surge por sus experiencias vividas en el rodaje de The Nun´s Story, hecho en el otrora Congo Belga dentro del corazón del continente africano.

Quizá su capacidad dramática sea algo obsoleta al cine de hoy, producto de la evolución actoral de su época a este presente. Pero su belleza angelical y la gentil imagen que reflejaba delante y detrás de cámaras opacarían de sobra a más de una “diva” de las alfombras rojas. La memorable canción Moon River de Henry Mancini, se la hace oír cuando se habla de Audrey Hepburn en algún medio. De vez en cuando se oye tararear en algún lado. Aquí la comparto para terminar, en una memorable escena de Breakfast at Tiffany´s (1961).