Mostrando entradas con la etiqueta un idiota con una underwood. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta un idiota con una underwood. Mostrar todas las entradas

10 de septiembre de 2013

Historia de un blog

Primer banner del blog. Guiños a Blade Runner, Ingmar Bergman, Winona Ryder, Stanley Kubrick y La Jetée

Peter O´Toole, Persona, Blade Runner, Stalker, Eliza Triana y Clint Eastwood destacaron en el segundo banner.

El próximo 18 de octubre se cumplirán cuatro años en que redactara la primera entrada de éste blog.

Hoy la entrada no existe. En aquellos días tenía la infantil pretensión de escribir un blog de cine, como si no faltarán en la inmensidad del internet. Sediento de Cine fue el primero de varios bautizos que duró entre octubre del 2009 hasta abril del 2011, abarcando más de 100 entradas. No tenía una línea a seguir en cuanto a sobre qué película reseñar. Primero quería ser como esos críticos que uno ven en las noticias o leen en los periódicos. Para ello uno fue creando el espacio y también buscar blogs de otros cinéfilos para comentar lo que escribían. Con la silenciosa pero presente promesa de devolver la visita y el comentario de forma recíproca.

Con el tiempo me di cuenta que no me era fácil seguir el camino de la llamada crítica de cine. Veía en los críticos a sueldo la obligación de ver una película mala a simple vista. Sea un periódico o un programa de TV no se le hace muy atractivo que el crítico al que se le paga escriba sólo lo que le guste ver. En caso de los críticos ad honorem que abundan en la blogosfera pasa una situación en la cual suele darse con los asalariados. Hay un constante afán de ir al mismo ritmo que ellos (en ir a ver todos los estrenos por ejemplo), en la que hay un encarnizado pulso de ver quien destroza mejor una película. Como si una crítica negativa nos colocara por encima del mismo cineasta, con reseñas y opiniones cargadas de revanchismo más que una crítica fundamentada.

Ya lo he escrito por acá. Si para mí hay una película o un cineasta que no valga la pena hablar bien, lo mejor es ignorarlo. No hay peor castigo para un artista que el olvido mismo. Así más o menos lo recalcaba en entradas como ésta. Por un tiempo seguí escribiendo sobre películas de mi interés, al igual que leyendo y contestando comentarios. Hasta que por una tonta epifanía luego de ver Barton Fink de los hermanos Coen me dio por rebautizar el blog a Un idiota con una underwood. No duró mucho así. En cuestión de meses lo cambiaría a No es un blog de crítica de cine, en el cual buscaba marcar tendencia contraria de escribir sobre cintas como se leen en muchos blogs peliculeros. Por ahí ya se comenzaban a ver entradas de más índole particular que cinéfilo.

Captura de la máquina de escribir de Barton Fink, con la que se montó el banner.


Para realizar este banner bastó una foto del Hubble con los colores invertidos, más el texto.

El blog pasaba los dos años desde su creación. Para entonces a finales de 2011 comenzaba a formar parte de una institución de mi comunidad, la cual abarcó mucho de mi tiempo. No así de mis ingresos económicos, lamentablemente. La creación de entradas bajó drásticamente. Por ahí intenté darle contenido a otro blog en el cual iba a tener contenido más personal, pero lo naufragué como iba naufragando éste mismo. Al final lo borré y decidí fusionar a ambos blogs, cambiando el dominio sedientodecine.blogspot.com a mlmc2038.blogspot.com. Así que desde julio del 2012 hasta el mes pasado el sitio quedó de nuevo rebautizado como mlmc2038, mi nombre en varias redes sociales como quien se llama Neo fuera de la matrix.

Hace varias semanas abandoné el trabajo que hacía de lleno en la institución antes mencionada. Lo que me ha dado chance para otros proyectos dentro y fuera de la red. En ésta última me ha dado por desempolvar el blog para intentar darle un nuevo aire. Si bien esta red social ya no tiene la misma influencia de hace varios años (manda Facebook de momento) quiero mantenerla ahí en buen estado, pero discreta. Para dar algo interesante que leer a quienes todavía llegan por acá. Hace bastantes días he andado leyendo entradas desde el génesis mismo del blog, lo que me ha permitido borrar etiquetas que no veo útiles. Además algunas entradas que dan más vergüenza ajena que el inglés de Ana Botella, la alcaldesa de Madrid.


Así damos comienzo a un nuevo cambio de era bloguera. Nueva etapa bautizada con el nombre una canción de Soda Stereo. No se garantiza que sea el último rename del blog, aunque esperemos que dure bastante. Hasta que una purga masiva como la de Megaupload afecte los vastos servidores de Google.

Una foto panorámica del cerro Los Cuarteles sirvió para encabezar el título de blog.

Su servidor subiendo la montaña que se ve arriba. Último banner de la etapa mlmc2038.

21 de agosto de 2011

Inglaterra, 1983



Agosto del 2011 se ha convertido en un mes caótico dentro de Gran Bretaña. No es para menos que los disturbios que se están dando en las ciudades inglesas, al igual que sus prácticas de represión, parecen salidas de una olla de presión explotadas por los recientes escándalos de corrupción política y periodística. En donde están envueltos tanto el gobierno británico como el poderoso imperio mediático de Rupert Murdoch (del que Matt Groening se inspiró para crear al Sr. Burns).
Trapos sucios de un magnate que ha movido hilos y ha manipulado a su conveniencia la opinión pública, gracias al sensacionalismo pregonado por The Sun y el ahora clausurado News of the World. El Sr. Murdoch ya no es tan intocable como creía y mientras el parlamento británico le ha pedido rendir cuentas, las calles de Londres y otras ciudades importantes son centro de desordenes. Un hooliganismo que suele ser la única válvula de escape para los que nacen sin poder, como canta Charly García cuando demuele hoteles.
Todo esto me hace remontar a una película que busqué hace bastantes meses, la cual me fascinó por el gran collage de imágenes con el que empieza. Tres minutos al compás de un reggue en donde se mezclan a Margareth Tatcher, manifestaciones de protesta con la boda del buen Charlie y la princesita Diana, hasta manifestaciones de los skinheads ingleses sazonadas con imágenes de archivo de la Guerra de las Malvinas. Para los británicos los ochentas fueron una década salvaje, la cual dejó cicatrices y heridas abiertas. Así se ve en This is England (Esto es Inglaterra, 2007), un relato de ese tiempo a los ojos de Shaun (Thomas Turgoose).
Con su madre Shaun recién se cambiaron de ciudad, pero tiene problemas de integración y suele ser objeto de burla en la escuela porque su padre murió en Malvinas (Falklands para los británicos). Tras un mal día Shaun se topa con Woody (Joe Gilgun)y su pandilla de despreocupados skinheads, donde encuentra un lugar y camarería en medio de un idílico ambiente urbano. Eso hasta que aparece en escena Combo (Stephen Graham), un amigo de Woody que recién salió de la cárcel. Combo llega desfigurado en la versión más violenta de los skinheads, alimentado por ideas racistas y xenofóbicas. Un mensaje que trata de inculcar en la pandilla de Woody, que en Shaun le llega muy hondo por su resentimiento social.
Es una película de contrastes. Así como puede retratar de manera entrañable la amistad y el compañerismo de los chicos en los barrios proletarios ingleses, no esconde la dureza y la furia de los más radicales en sus convicciones; que ondean orgullosos una bandera blanca con la cruz de San Jorge. Pero en general es una historia que llega a conmover por el trasfondo global que envuelve el conflicto en Las Malvinas, que se da a ambos lados del Atlántico. La Inglaterra multicultural como la capital del mundo que fue va mostrando síntomas de decadencia moral y social. Algo que hoy parece haber cobrado vigor.

14 de agosto de 2011

El discurso de Cantinflas en “Su Excelencia”



Aunque ya no suelo hilar tan fino en discursos políticos y demás fábricas de bostezos, aprovechando el calor del momento en el centenario de Cantinflas voy a referirme a una de sus memorables líneas hecha película. Quienes les aburren estos temas (no-temas) es mejor que no sigan leyendo, algo que comprenderé muy bien.
En las recientes películas a color del comediante Mario Moreno Cantinflas, hay una en particular que pone el dedo en la carne en cuanto a denuncia moral se refiere. Cuando se hizo Su Excelencia (1967) estaba en pleno apogeo la Guerra Fría. El mundo polarizado en dos irreconciliables tendencias, simbolizada en el muro berlinés que dividía al mismo tiempo país, continente y planeta. De la izquierda a la derecha y viceversa, pero a los del medio nada. El mundo vuelto loco en dogmas y enardecidos fanatismos, que silenciaron en su momento tanto al Mayo Francés como a la Primavera de Praga.
En Su Excelencia el mundo se encuentra dividido entre Verdes (capitalistas) y Colorados (socialistas). Entrará en asamblea general para definir el modelo político definitivo el cual rija en todos los países. Cada uno manda un embajador para que emita un voto y a la vez un discurso. Algo parecido como se hace una vez al año en la ONU, en el púlpito donde hoy media Ban Ki Moon vimos desfilar las palabras hipócritas de Bush jr y la prepotente chulería de Hugo Chávez. En la película el personaje de Cantinflas toma una envidiable actitud imparcial, recalcando en su discurso la crítica a los procedimientos y no a las ideas. Algo que suele tocar sensibilidades de quienes viven de los pregonar habladas, consignas y demás palabras gastadas.
Comparto una actitud progresista, pero no soy de rendir culto ciego y partidista a ningún lado político; llámese diestro o zurdo. Posiblemente sea gracias a esta película, a lo que me enorgullece personalmente. Ser dogmatico en lo que se piensa limita la visión de mundo, no permite ser prácticos en la vida y evita señalar la corrupción e hipocresía que se dan en quienes se hacen llamar “Padres de la Patria”. Por eso admiro al embajador que interpreta Cantinflas, quien es parejo en sus denuncias en criticar las irregularidades que se dan tanto en la izquierda como la derecha política.
Ignoro a qué lado le apuntaba Mario Moreno Cantinflas fuera de cámara. En su página Wikipédica se dice que era de una tendencia conservadora, aunque llegó a ser presidente de su sindicato de actores. Desde ahí fue activista asiduo en contra del llamado charrismo sindical, práctica en la que un gobierno pactaba con los líderes sindicales a base dádivas. Era el caso del otrora vitalicio partido gobernante mexicano del PRI, el cual buscaba infiltrarse en todos los aparatos estatales y sociales para afianzar su poder. En tal caso ese recordado discurso que dice en su película continúa vigente y para rato.

11 de agosto de 2011

Un siglo de cantinfleadas







La RAE define cantinflear como “hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada” (1).
Se ganó la vida como pudo; boxeador, soldado, torero y cirquero. El humor fue lo suyo y con él se hizo inmortal. Entre los recuerdos más vividos de mi infancia son las noches en las que transmitían todas sus películas en tv abierta. Era alguien muy anterior a mí, pero igual me reía no importa lo que interpretara: limpia botas, extra de cine, profesor, cura, conserje, empleado público, barrendero… pero sobre todo al emblemático peladito de pantalones caídos. Quizá no usaba un elegante bombín como el Charlot de Charles Chaplin, pero ese chonetillo de paja no solo lo hacía ícono. Junto con su inconfundible forma de hablar era algo que le permitía conectar con la gente.
En México hay aire festivo por la celebración del centenario de su legendario actor, al que con David Niven dio una vuelta al mundo en ochenta días. Al norte de la frontera ganó un Globo de Oro y una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, premios pequeños comparados con el aprecio y admiración que toda Latinoamérica siente por él. Desde su muerte en 1993 al presente, su descendencia oportunista busca adueñarse de los derechos de la propiedad intelectual de toda la filmografía del humorista. Cuando Mario Moreno Reyes dejó de hacer películas se puede decir que el cine mexicano fue perdiendo el esplendor que tuvo en otras épocas. Ahora el dial televisivo se satura de telenovelas, refritos y programas faranduleros. Qué suerte que no vivió para ver lo bajo que cae la cultura en su país. De la guerra del narco mejor ni hablar.
Felicidades póstumas a Cantinflas en su centenario de nacimiento.

5 de agosto de 2011

Una generación perdida


"...y estos niños que ustedes desprecian, cuando ellos intentan cambiar su mundo son inmunes a sus palabras. Ellos bien saben lo que les pasa..."
David Bowie
Me encontré The Breakfast Club (1985) de pura casualidad hace unos años, pocas semanas de egresarme del colegio. Donde vivo la antena de TV solía agarrar de forma aleatoria canales de televisión que muchos suelen pagar para ver en cable. Fue el caso de Cinecanal, en la que una mañana soleada y desocupada haciendo zapping me encontré con una película empezada a la que afortunadamente terminé viendo. Fascinado la busqué tiempo después para verla completa, fue un placer saborear desde los títulos a los créditos finales al compás de esa popular canción de Simple Minds, Don´t You Forget About Me: el himno de esta película.
Es una película ochentera a plenitud, como el soundtrack de fondo lo subraya a todo volumen. Pero es tan universal y vigente tanto antes como después. Luego de verla como a la tercera vez me fui divagando en la vida que tuve como colegial, teniendo de todo un poco de varios personajes. La verdad en mis seis años de colegio fui una especie de sonámbulo, adormecido por la doctrina que me dictaban los hombres y mujeres tras el pizarrón. Un zombi también en la posición en la que los colegiales deben encajar arbitrariamente. Los populares, los deportistas, los nerds (o verdes) o los raros. Son burbujas que privan del mundo real, un placebo que nos inyectamos para evitar mirarnos a la cara. Algunos ya caen en la decepción de no ser el centro de atención. Otros no salen de esa matrix hasta el día de la graduación o deserción. El ego cae por los suelos, los falsos amigos se desaparecen y comienza el peregrinaje para hallar a los verdaderos; que suelen ser contados con el dedo de la mano. Comienza la búsqueda en saber quiénes somos de verdad.
La primaria o secundaria adiestran a la persona de temprana edad en la rutina laboral que debe seguir como adulto. Hay sociabilidad, pero no es tan real como parece. Por más trofeos, castigos o cuadros de honor que tengamos; suele pasar que fuera del invernadero llamado escuela/colegio la mala hierba prominente crezca mejor que el resto de la domesticada cosecha transgénica. Conozco a más de un ternero que camina en contravía el cual encuentra su propósito de vida sin matricularse a un exclusivo instituto de enseñanza. Tanto públicos o privados, es un mundo de reglas donde el más tenue signo de anarquía o progresismo debe ser castigado con todo peso por igual, hacia alumnos y profesores.
Un escenario ideal para romper con esa irrealidad es un día de detención, donde cada miembro de las tribus urbanas es obligado a convivir juntos todo un sábado; a la supervisión de un miserable burócrata educativo que no tiene nada más productivo que hacer que velar por el castigo de un atleta (Emilio Estevez), una chica fresita (Molly Ringwald), una rarita (Ally Sheedy), un sarcástico matón (el genial Judd Nelson) o un nerdo (Anthony Michael Hall). Estos al pasar del día no se ven tan diferentes como quiere que el mundo crea que es. Seres aparentemente antagónicos fumando marihuana dentro de una biblioteca y sincerándose unos a otros. Fue lo que más me impactó en la primera vez que la vi.
Hace poco que estuve en un café Internet en un contrato a un mes, custodiando computadoras durante diez horas, seis días a la semana. Ésta fue la primera película que vi en un mes. No hubo elección más acertada para celebrar con un whisky el fin de ese rutinario mes de julio. Que me mantenía tan adormecido, bajándome al mínimo cualquier signo creativo por el sopor de mirar horas y horas una computadora. Ver de nuevo The Breakfast Club fue una sabrosa bocanada de aire. Es una cinta para cualquier generación, que rejuvenece con cada tarde en la que uno va con el puño en alto. Caminando lejos de cualquier presión o estereotipo.
"Estimado Sr. Vernon: Aceptamos que debimos sacrificar nuestro sábado como castigo. Pero es una tontería hacernos escribir acerca de quién creemos que somos. Usted nos ve como quiere vernos en los términos más simples, los estereotipos más convenientes. Lo que descubrimos es que cada uno de nosotros es un cerebro, un atleta, una loca, una princesa y un delincuente. ¿Eso contesta a su pregunta?
Atentamente, el Club de los Cinco (The Breakfast Club)."

21 de julio de 2011

El fauno que nunca existió


(Advertencia de spoilers)
El domingo volví a ver el Laberinto del Fauno (2006), que en su momento la vi en el cine y luego un par de veces en dvd. En su momento me fascinó mucho, igual que ahora con una nueva vista. A veces es bueno volver a ver una cinta luego de mucho tiempo, porque con el bagaje que vamos ganando o bien la saboreamos más o terminamos regurgitando a la hora de los créditos. Además, nos puede dar un criterio diferente porque de una época a otra podemos ser personas muy opuestas.

En la infancia solemos tener amigos imaginarios que sacamos de la mente o de los libros que leemos. Al crecer así como vamos perdiendo la capacidad de inducir sueños lúcidos, nos vamos encaminando en la ruta del escepticismo. Adorando las nuevas deidades imaginarias que nos sermonean en una iglesia, o bien encaminarnos a causas (que suele derivar en diversos fanatismos) que den sentido a la existencia. Son pocos que en edad adulta prefieren pensar como niños, los cuales terminan en manicomios o sanatorios por no encajar en las jerarquías del escepticismo.

En el caso del Laberinto del Fauno, las jerarquías de escepticismo se dan por la brusca acción de la Guerra Civil Española; ya finalizada salvo por focos de resistencia. Como un pez que aletea ahogándose en el aire, buscando entrar de nuevo en el agua. Don Paco y sus Falanges buscan afianzar sus cimientos a base de autoritarismo. Los guerrilleros en cambio se resisten a la derrota y ese nuevo orden que polarizará el país. En la línea de fuego siempre está la gente, adultos sucumbidos al miedo y niños o niñas como Ofelia que buscan huir de cualquier forma. Ante el miedo que le genera el autoritarismo de Vidal (Sergi López), un militar sádico y sarcástico como el Amon Goeth que interpretó Ralph Fiennes en La Lista de Schindler (1993), Ofelia (Ivana Baquero) se refugia en los cuentos de hadas que trae al campo donde está acuartelado el regimiento de su padrastro.

Ofelia está obligada a vivir en ese mundo de adultos, por lo que las hadas de esos libros de fantasía la conducen a la mitad de un laberinto donde encuentra un fauno. Un ser mitológico del mundo pagano, el cual posiblemente fue satanizado por el cristianismo con la llamada bestia del patas de cabra. Vemos una película un fauno muy opuesto a los de C.S. Lewis en Narnia, un ser arbóreo ambiguo de pensamiento; de aire ladino e incluso traicionero. La guerra de Vidal contra los últimos bastiones guerrilleros se traduce para Ofelia en las tres tareas que le asigna al fauno. En frente se ve a un enorme sapo que carcome las entrañas de un enorme árbol, un hombre pálido impasible pero sanguinario que busca tentar con la mesa servida y una prueba final que trata de medir la integridad. Aún así, queda en evidencia que el auténtico monstruo es el Capitán Vidal por todo lo que es y representa.

Al final de la película cuando Ofelia está con el fauno a mitad del laberinto, Vidal quien la iba persiguiendo da con ella pero la ve sola (pero a los ojos del espectador la observamos con el fauno. Aquí fue cuando ayer llegué a la conclusión de que el fauno en la película nunca existió realmente. Todo lo que vimos en la película referente a Ofelia fue producto de su imaginación. Parece cruel, aunque es obvio dentro de lo racional. Esa era la salida que tenía Ofelia, que a diferencia de los adultos gozaba con la ventaja de ser niña. A pesar de los malos tiempos que vivamos, nunca seremos tan libres como lo somos en la infancia. Que otra salida le queda, salvo recurrir a su mente.

Cuando Ofelia es asesinada por el infame Vidal, encuentra la libertad en su imaginación. No existirá ese reino subterráneo en donde es princesa, pero aferrarse a esa idea en el último momento de su vida es quizá lo que le dé valor a su existencia personal; aunque en ojos adultos no cuente para nada. La vida no vale mucho en un mundo de guerra y represión, donde cualquier fuego de oposición es apagado con violencia. En esas circunstancias a veces creo no hay mucha culpabilidad en fantasear. Sobre el término piensó que no necesariamente es recurrir exclusivamente a los cuentos de hadas.

18 de julio de 2011

Buscando a Gollum


La trilogía fílmica de El Señor de los Anillos está entre lo mejor entre lo que se refiere a fantasía en el cine. Un género que al igual que la Ciencia Ficción, buscan ordeñarlo a base de efectos especiales y moralejas flojas. La saga adaptada hace diez años por Peter Jackson, es un deleite visual que no parece caer en los errores y escapismos del género. No hace mucho la volví a ver (con las versiones extendidas) y concluí que además de gustarme tanto como la primera vez que la vi, es algo que vale la pena ver. Fantasía con profundidad y seriedad, en la Tierra Media de Tolkien.

No hace mucho fanáticos del mundo Tolkiano produjeron ad honorem con presupuesto muy modesto, un cortometraje el cual es una pequeña precuela de lo que se omitió en la adaptación de La Comunidad del Anillo referente a Aragorn y Gollum. No será lo mismo a lo hecho por Peter Jackson y su extenso equipo de producción que grabó por Nueva Zelanda por más de un año, pero The Hunt for Gollum (2009) logra ser un trabajo muy pulido el cual busca sacarle jugo a las soberbias panorámicas. Pese a lo limitado en recursos, no nos muestra un producto acartonado. Centrado en la figura de Aragorn, el cortometraje es fiel y trata de ir más allá en la sensibilidad Tolkiana.

Con el comienzo mostró calidad, la cual mantiene en gran parte del metraje. Al final no termina tan convincente como cuando empezó. De todas maneras tiene sus virtudes. Este cortometraje se puede ver por Internet, aunque hay que taringear por aquí para encontrarlo subtitulado. Ver el trailer por acá.

15 de julio de 2011

El Potter de Cuarón


Hace un poco más de diez años, vagaba en una librería en Cartago ojeando títulos y portadas. Di entonces con una edición en pasta dura de un chiquillo anteojudo, el cual iba volando en escoba sobre un castillo. Se trataba de la Harry Potter y Piedra Filosofal, el primer libro con el que una otrora madre soltera que vivía de la caridad publicó para ganarse la vida. Ese día me costó tres mil colones (unos seis o siete euros) y no me imaginaba que casi un año después le adaptarían una película, lo cual le daría popularidad encareciendo los libros de Rowling al igual que una manufacturación de productos en serie que saldrían de fábricas del tercer mundo.

Hoy en día J.K. Rowling ya no debe apelar a la lástima (ni mucho menos preocuparse por su calidad literaria) para ganarse la vida, pues tiene más fortuna que la misma monarquía británica. En tanto a mí ya más crecido no niego haber disfrutado de la heptalogía de Harry Potter, aunque sería de idiotas negar que hayan letras y autores más dignos de leer propias del mundo real en qué vivimos. Si bien la algarabía se fue diluyendo al crecer, no me negué a ver las siete películas estrenadas antes de hoy. Ya más exigente y quisquilloso en criterio, es posible que entre toda la seguidilla de ocho películas haya una que valió la pena el boleto. Mientras que medios de comunicación, revistas y centenares de blogs por Internet hablarán hasta los codos sobre HP and the Deadly Hallows 2 (2011), al igual que suele hacerse con cada estreno en masa; me dignaré en comentar el trabajo con el que el Alfonso Cuarón hizo con el tercer tomo de la saga.

Antes del que el mexicano le valiera mierda la fanaticada de Harry Potter, necia y quisquillosa cuando la película omite alguna parte del libro, el norteamericano Chris Columbus fue quien adaptó (más complaciente) las dos anteriores partes. Hoy digo que esas películas son una fotocopia descarada una de la otra, ñoñas como cualquier película de Disney. Quizá porque los productores se preocupaban por las críticas de supuesto satanismo en el mago estudiante (JA-JA sarcástico) que recibió de la Logia de Vagabundos, Pederastas y Santulones que son los sectores conservadores en el Vaticano. Conveniente quizá para atraer a la familia en masa, pero en las siguientes partes (progresivamente más tenebrosas) esa tendencia debía cambiar a toda costa.


Cuarón tiene un currículum muy opuesto al de Columbus, mientras este se iba por una temática familiar, el mexicano era un trasgresor nato al lado de sus cuates Guillermo del Toro y Alejandro Gonzales Iñarritú. Borró entonces cualquier rastro de ñoñería haciendo cambios muy drásticos en escenografía, vestuario y argumento incluso. Lo que desataría la ira fundamentalista de los “talibanes de Harry Potter” (en palabras de Cuarón hacia los fanáticos). Pero a la larga muchos se lo agradecieron, ya que los directores de los siguientes tomos de la saga caminarían por ese sendero y no en el de Columbus.

En Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (2004) vemos un ambiente más adulto, el cual sin embargo no busca excluir a los menores. Tan oscura se vislumbra que el infaltable partido de Quiddicht (jugado a todas luces en las anteriores partes), se ve asediado por una relampaguéate tormenta; donde tanto la lluvia como los dementores van desmembrando cualquier el ambiente de calidez. También entre otras cosas, la película se prestó mucho para la experimentar, buscando mostrar personajes como gente más real. Más humanos y menos forzados en sus sensaciones. Es por eso que los escasos minutos donde participa Gary Oldman, quizá sea la mejor actuación de todas esas películas; muy por encima a las horas de rodaje de un actor malo como Daniel Radcliffe.

El Prisionero de Azkaban sería la última película de la franquicia a la que John Williams le compondría la banda sonora. Tal vez por lo mismo, nos da una buena musicalización que distingue bastante de las anteriores (muy hechas al copy + paste). Predominan mucho los sonidos medievales, dando un aire más siniestro en especial de la escena del coro de las ranas (Double Trouble) sacado de las primeras páginas de Macbeth; obra maldita de Shakespeare. La verdad eEcho bastante de menos la música de Williams; sustituida por los ritmos despampanantes de Patrick Doyle, las muy tenues melodías de Nicholas Hooper y una más equilibrada composición de Alexander Desplat.

Otra cosa que distingue al mexicano de Columbus es como se desenvuelve la imagen. Mientras que con Columbus predominaban los ambientes cerrados, Cuarón da bocanadas de aire fresco al grabar bastante en exteriores. Hubiera querido trabajar con su paisano, el genial director de fotografía Emmanuel Lubezki. Aún así se lograron muy buenas escenas como el memorable vuelo de Harry con el hipogrifo. Esta escena de minuto y medio para mi es quizá, mejor que las dos películas de Columbus juntas.

No se si habrá quien le de crédito a Alfonso Cuarón. Más de un productor le propuso dirigir las siguientes películas. Por suerte se negó, ya que de lo contrario nos hubiera privado de una joya como lo es Children of Men (2006). El que es sin embargo, su último largometraje a la fecha. Se habla de un proyecto de ciencia-ficción llamado Gravity, el cual ha tenido bastantes problemas en encontrar un reparto comercial que se adapte a una película de autor. Igual no estaría de más que volviera a dirigir otra cinta en su país.

12 de julio de 2011

Que la fuerza esté contigo, John Williams



No hace mucho despotriqué contra George Lucas y su afán maníaco en tecnocratizar el arte. Manías que incluso le llegan a recriminar fanáticos de Star Wars, en sus constantes ediciones a la primera trilogía galáctica en pos de mejorar la calidad visual de las mismas; aunque se ha abusado en detalles quizás que se salen un poco de la propuesta original. Sin embargo, entre tanta reedición y edición de colección que promueve la franquicia o más bien Imperio Galáctico de Lucas hay pocas cosas en las que me despiertan la atención.
Soy un melómano de los soundtracks, anglicismo equivalente a bandas sonoras (música para cine). Además de venerar a legendarias figuras como Ennio Morricone y Vangelis, prolíficos en trabajo y en calidad, otro al que suelo tararear es a John Williams. Norteamericano de nacimiento, el cual es infaltable en la realización de partituras de tanto para Lucas como para Steven Spielberg, el cual se ha aburrido desde hace unos años de hacer películas y de ser idolatrado en Hollywood; que últimamente se ha limitado a producir algunos blockbusters.
El trabajo de Williams es también extenso, aunque ha calado más en la cultura popular. Más de uno hemos tarareado alguna vez los estribillos de Superman, Indiana Jones y sobre todo Star Wars el cual con cada estreno nos cae un monstruoso tsunami de publicidad. Con trece años aún recuerdo que casi enloquezco con la propaganda previa a la exhibición La Amenaza Fantasma. No había producto que no le hiciera publicidad a la película, desde el perro Taco Bell hasta el gallo Cornelio. El caso es que sin pertenecer a esa cultura friki que se disfraza de Darth Vader o Jango Fett, la cual juega con sables de luz imaginarios y tiene una infinita colección de muñecos o vasos Coca Cola. Me había enganchado a la saga de Star Wars por las geniales notas que John Williams compone.
La música de Star Wars no es solo el inconfundible estribillo que acompaña al comienzo de cada película, con el título del episodio y demás textos inclinados. El soundtrack van entre notas rápidas y estridentes a otras más lentas y sublimes. Todo alternando entre lo épico, romántico y cómico. Cuando me conseguí el soundtrack de La Venganza del Sith, traía además del disco de audio, un memorable DVD que rinde tributo a toda la música de la saga galáctica. Star Wars A Musical Journey es una recopilación de los temas musicales, los cuales vienen editados con varios collages de escenas de las dos trilogías.
Este DVD, de aproximadamente de unos setenta minutos, lo he visto en algún escaparate de videoclubes. Aunque también se puede encontrar en la infinita telaraña del Internet y cómo no, en You Tube con el cual enumero la mayoría del material. Tiene spoilers, aunque resume en una hora el contenido de seis películas.
  1. A Long Time Ago -
    "20th Century Fox Fanfare" / "Star Wars Main Title" (de todas las películas)
  2. Dark Forces Conspire -
    "Duel of the Fates" (de Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma)
    Enlace
  3. A Hero Rises -
    "Anakin's Theme" (de La Amenaza Fantasma)
  4. A Fateful Love -
    "Across the Stars" (de Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones)
  5. A Hero Falls -
    "Battle of the Heroes" (de Star Wars Episodio III: La Venganza de los Sith)
  6. An Empire Is Forged -
    "
    The Imperial March" (de Star Wars Episodio V: El Imperio Contraataca)
  7. A Planet That Is Farthest De -
    "The Dune Sea Of Tatooine" / "Jawa Sandcrawler" (de
    Star Wars Episodio IV: Una Nueva Esperanza)
  8. An Unlikely Alliance -
    "Binary Sunset" / "Cantina Footage" (de Una Nueva Esperanza)
  9. A Defender Emerges -
    "Princess Leia's Theme" (de Una Nueva Esperanza)
  10. A Daring Rescue -
    "Ben's Death" / "Tie Fighter Attack" (de Una Nueva Esperanza)
  11. A Jedi Is Trained -
    "Yoda's Theme" (de El Imperio Contraataca)
  12. A Narrow Escape -
    "The Asteroid Field" (de El Imperio Contraataca)
  13. A Bond Unbroken -
    "Luke And Leia" (de Star Wars Episodio VI: El Retorno del Jedi)
  14. A Sanctuary Moon -
    "In The Forest (Concert Suite)" (de El Retorno del Jedi)
  15. A Life Redeemed -
    "Light Of The Force" (de El Retorno del Jedi)
  16. A New Day Dawns -
    "Throne Room" / "Finale" (de Una Nueva Esperanza)