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14 de junio de 2010

The Dreamers (2003)

La primera vez que vi un filme en la Cinémathèque Française pensé, solo los franceses… solo los franceses pondrían un cine dentro de un palacio.

La película era Shock Corridor de Samuel Fuller. Sus imágenes eran tan poderosas que era como estar hipnotizado. Tenía 20 años y eran fines de la década de 1960. Había venido a Paris por un año a estudiar francés. Pero fue aquí en la Cinémathèque donde recibí mi verdadera educación. Me uní a lo que esos día era como una francmasonería… la francmasonería de los cinéfilos, a lo que llamaríamos los fans del cine.

Yo era uno de esos insaciables, de los que siempre encontrarías sentado cerca de la pantalla. ¿Por qué nos sentamos tan cerca? Tal vez porque queríamos recibir las imágenes primero, cuando aún eran nuevas… aún frescas. Antes de que se las hubiera retransmitido de fila en fila, de espectador en espectador. Hasta que desgastada, del tamaño de una estampilla… regresara a la cabina de proyección.

Tal vez la pantalla era un escudo, que nos protegía a nosotros del mundo. Pero hubo una tarde en la primavera de 1968 cuando el mundo explotó a través de la pantalla.

Fue Henri Langlois quien creó la Cinémathèque. Y fue porque le gustaba mostrar filmes en vez de dejarlos que se pudrieran en una bóveda. El mostraba cualquier filme. Bueno o malo, mudo, de vaqueros, suspenso… y todos los cineastas de la nouvelle vague venían aquí a aprender su arte. Aquí es donde nació el cine moderno.

Langlois había sido despedido por el gobierno, y parecía que cada amante del cine en Paris había salido a protestar. Era nuestra propia revolución cultural… y así fue como conocí a Theo y a Isabelle.

Mathew.

La anterior es una voz en off con la que empieza The Dreamers (Los Soñadores, 2003). La última película hasta la fecha del laureado cineasta italiano Bernardo Bertolucci, director de la oscarizada The Last Emperor (1987). Como en Dos en Carretera (1967), ya había visto esta película hace un buen tiempo. Ahora la vuelvo a saborear y confieso que me sabe mejor que antes.

Me veo muy identificado con el personaje de Michael Pitt, un introvertido cinéfilo que comenzará a desenvolverse a la par de sus nuevos amigos: Theo (Louis Garrel) e Isabelle (Eva Green), un par de hermanos gemelos de aires beatniks, los cuales comparten un vínculo muy estrecho en cuerpo y mente; lo que no será indiferente para Mathew (Michael Pitt).

La convivencia de Mathew con Theo e Isa se basa en una desconexión de lo que ocurre alrededor. Solo las discusiones sobre política, música y cine serán de interés inicial al confinamiento que se dan en la casa de los hermanos. Mathew irá observando escenas que en un principio lo escandalizarán, pero posteriormente irá rompiendo tabús hasta hacerse parte de ellos. Se pone en la pantalla todo el libre albedrío y rebeldía, que se comenzaba a oler para el tiempo de los personajes.

Su realizador entonces trata en lo posible de llevar todos esos detalles a imagen. En escenografía, locaciones e interpretación; a tal punto que Eva Green hace mérito de pertenecer a esa década. Tan guapa como impertinente (sin ocultar flaquezas) como las actuaciones de Anna Karina. Igual es el personaje de Louis Garrel, quien completa el dueto bohemio al que se sumará Michael Pitt.

La película no solo es un tributo a la nouvelle vague, sino además del mejor cine de aquellos años. Se ven numerosas semblanzas a realizadores clásicos: Nicholas Ray, Howard Hawks, Orson Welles, Charles Chaplin, Ingmar Bergman, Francois Truffaut, el mismo Godart y muchos otros. El trío cinéfilo de Theo, Isa y Mathew harán alarde de ese buen cine como parte de ellos mismos, en sus despreocupados días de mayo, que para el resto de Francia sería cualquier cosa menos un mes tranquilo.

De ésta manera en forma paralela a la realidad de los personajes, el filme muestra el ambiente que comenzaba a convulsionar a Francia en ese histórico Mayo de 1968. Un año agitado también en el resto del mundo. Mathew huele ese aire caldeado en las calles parisinas, pero su mentalidad apolítica no le permite llevarse entre esa corriente; a la que Theo e Isa si se dejan arrastrar como el resto de franceses.

The Dreamers no se deja intimidar por los censores y las miradas escandalizadas. Psicodélica y libre como la música de Jimmy Hendrix y Bob Dylan (y la nostálgica de Edith Piaf) que se oye dentro del filme, para emular al trio de Bande a part en correr campantemente por el gigantesco museo de Louvre.

FICHA ARTÍSTICA

Nombre: The Dreamers (Los Soñadores)
Año: 2003
Director: Bernardo Bertolucci
Guión: Gilbert Adair
Actores: Michael Pitt, Eva Green y Louis Garrel.
Países: Gran Bretaña, Francia e Italia.
Idioma: Inglés y francés.
Duración: 115 minutos.


1 de junio de 2010

A bout de souffle (1960)

No fue la primera película de la Nueva Ola del cine francés, también llamada nouvelle vague. En cambio fue la opera prima de un cineasta que abandera y es emblema de éste género durante muchos años: Jean-Luc Godard. Un director de cine que llegó a afirmar que para hacer una película solo ocupaba de una chica y una pistola.

Aunque no literalmente, se puede decir que Al final de la escapada (A bout de soufflé, 1960) se cumple esta afirmación; convirtiéndose en insignia dentro del género. La nouvelle vague trató romper el estilo tradicional con el que los grandes estudios realizaban sus películas. Se buscaba una realización de cine que fuera barata en los costos de producción, con técnicas más experimentales aprovechando ambientes y locaciones donde tenía lugar las notas resumidas que consistían de guión; libre en un lenguaje sin auto-censura.

También estaba el empleo de un elenco más reducido, de no necesariamente actores profesionales. Con libertad creativa para improvisar sus diálogos y emociones en escenas considerablemente largas a tiempo real; con la impertinencia incluso de hablar a la cámara. Así se da en Al final de la escapada; sobre la historia de Michel (Jean Paul Belmondo) un ladrón que da aires de Humphrey Bogart. Huye de Marsella para encontrarse con sus acreedores en París mientras huye de la policía. Por los Campos Elíseos se topa con una conocida (Jean Seberg), una norteamericana que trabaja en el New York Herald Tribune para pagar sus estudios en La Sorbona. Ella entonces se envuelve en las correrías de Michel.

De esta manera, la película transcurre entre acciones imprevistas, diálogos que buscan un tono poético por parte de personajes. Como lo haría en futuras películas como Alphaville (1965), Godard da a su película algunas semblanzas de cine negro. Por lo demás, este trabajo se desenvuelve de una forma ágil y suelta. Ayudada por personajes impulsivos que sorprenden al espectador con alguna irreverencia.
Curiosidades

Como muchas personalidades envueltas en la nouvelle vague, Jean Seberg mostró simpatías a las corrientes revolucionarias y anti sistema propias de su época. En su caso dando su adhesión al grupo de las Panteras Negras, unión que le privó de una carrera como actriz en los EE. UU. En parte gracias al F.B.I. de Edgar Hoover quienes la tendrían muy vigilada hasta el final de sus días.

Aún así siempre tuvo las puertas abiertas para actuar en Europa, participando en películas variadas en éxito comercial y de crítica; convirtiéndose también en ícono de la nouvelle vague (junto actrices como Anna Karina). Pero su vida tendría un final muy trágico: se suicidaría en París a la edad de 40 años, días después que muriera su hijo recién nacido luego de un parto prematuro. Hoy en día las causas de su muerte no están del todo claras.

FICHA ARTÍSTICA

Nombre: A bout de souffle (Al final de la escapada)
Año: 1960
Director: Jean-Luc Godard
Guión: François Truffaut y Jean-Luc Godard
Actores: Jean-Paul Belmondo, Jean Seberg, Daniel Boulanger, Jean-Pierre Melville.
Música: Martial Solal
Países: Francia.
Idioma: francés e inglés.
Duración: 87 minutos.