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25 de mayo de 2014

La Fila de Bustamante

Las montañas vistas desde Frailes, 2012 (Foto Marco Méndez)
Desde el distante pueblo de San Francisco de León Cortés son alrededor de dos horas y media caminando entre la montaña y bordeando alguno que otro potrero, contemplando vistas espectaculares El clima estuvo perfecto por lo que no fuimos muy afectados con la humedad. Aún por lo largo de la caminata, ésta no es tan brusca pues las subidas se alternan entre bajadas y senderos más planos. El último tramo antes de llegar a la cima es el más duro por empinado y enlodado del sendero.


Arriba hace bastante frío, aún en días soleados. Por lo espeso de la montaña en su lado oriental no se ve mucho desde ahí. Todo lo contrario es del lado oeste, que es una área muy empinada donde crece monte ralo. Desde ahí se ve hasta el mar en el litoral pacífico. Pero en otra montaña cerca, a treinta minutos de caminada bordeando el precipicio de Los Cuarteles se puede ver parte del país. Hasta las montañas y volcanes del Valle Central.
Frailes de Desamparados, 25 de febrero del 2011.

En otra ocasión me referí brevemente sobre ésta montaña. Una cumbre en forma de Volkswagen la cual se le conoce con varios nombres como Caraigres, Dragón, Fila de Bustamante, La Mujer Dormida o Los Cuarteles. Así la llamamos en mi localidad. Tiene aproximadamente 2506 metros de altura sobre el nivel del mar. Está ubicado entre los cantones de Aserrí y Acosta, a la vista y alcance de los distritos rurales de Desamparados al sur del Valle Central. Forma parte de las estribaciones de la Cordillera de Talamanca y tiene una reserva forestal la cual es abierta para caminantes y campistas(1).

Subiendo el cerro bordeando los potreros, 2011. (Foto Jona Calderón) 
Caminar al cerro es mi 2 de agosto de cada año. Un viaje donde se comulga con lo verde durante un fin de semana. Romería ardua que es ajena a multitudes, pero cercana a  familiares y amigos. Para subir a la montaña generalmente se emplean dos rutas. Una es por el lado de La Legua de Aserrí, de largo ascenso y suele ser frecuentada aventureros del Área Metropolitana por su cercanía(2). Otra ruta más al sur es cerca a San Francisco de León Cortés, más corta de trayecto y duración alrededor de dos a tres horas de caminata. Es la ruta que camino desde 2011, año en que subí a la montaña por primera vez.

En esos viajes la época ideal son los meses de época seca que abarcan de diciembre a marzo. El clima es impredecible, pero en esa época son menos probable los aguaceros. Partimos generalmente sábado desde Frailes alrededor del medio día. Tras apurados preparativos colectivos e individuales horas antes en la mañana. Comida, transporte, abrigo, techo, utencilios… Toda la menudencia que será de vital ayuda en la fría cumbre boscosa donde se montará el campamento. Debe ser suficientemente ligera para una caminata de dos horas y media sobre un sendero de cómodas planicies con irregulares ascensos y descensos. No hay agua en la cima ni en el trayecto, por lo que se debe cargar al menos dos litros por persona para los dos días. La cámara no puede faltar para quienes somos obsesionados con el paisaje y los recuerdos.

Luego de 45 minutos llegamos a las afueras de San Francisco de León Cortés para doblar en un cruce ascendente. El camino de lastre nos lleva a la entrada del sendero en la montaña. Se descarga el equipaje distribuyéndonos equitativamente el peso, para incursionar en la primera cuesta del sendero. Tan empinada como la última. Es uno de los dos ascensos más duros de la caminata, como si quisiera dar una bienvenida con coscorrón a los montañistas que llegan. No es mucho rato caminando cuesta arriba, pues alternamos un llano para descender nuevamente y repetir el proceso.

El último tramo del sendero a la cima, oculto entre los árboles, 2011. (Foto Oscar Méndez)
Éste sendero de impredecible trayecto se adentra en la montaña y bordea abiertos potreros. Entre los robles y árboles de encino se respira un aire fresco el cual se va helando a medida que se acerca a la cima. En los potreros nos muestra un paisaje de filas montañosas adornadas con bancos de nubes. En mi primer viaje tuvo un clima muy soleado, los cual nos deparó vistas espectaculares mientras subíamos; haciendo un par de descansos de rigor. En las siguientes caminatas el clima fue diferente y nos sumergió entre nubes, privándonos de observar el paisaje. Aún así no deja de ser una gran experiencia dentro del viaje.

Una última parada antes de emprender el ascenso más arduo del sendero. Generalmente un trayecto algo inclinado y lodoso por la constante nubosidad que bordea la cima. La pasé muy mal la primera vez que lo subí. Iba muy desordenado de carga y tenía un pésimo acondicionamiento físico. No fue agradable tener calambres ni quedarse rezagado del grupo. Fue una lección bien aprendida para las siguientes caminatas a la montaña. Desde entonces evito llevar equipaje como vendedor ambulante y llevo la carga en un rústico bulto de yute, manufacturado en La Lucha. Al mismo tiempo que se trata de caminar regularmente para mantener la condición. Sobran los trillos y caminos.

Tras un merecido descanso por la satisfacción de llegar a la cima se emprende la importante labor de levantar el campamento. En cuestión de media hora las tiendas están listas, junto con una carpa con la función de cocina-comedor. A pocos minutos de ahí hay un mirador en donde se contempla el lado oeste del cerro. Muy diferente a la oriental, con poca vegetación y una ladera casi vertical de muchos metros. Una delicia para los escaladores. No he tenido el chance de contemplar desde un atardecer por la nubosidad vespertina, habitual pero no permanente en la montaña. Es pura lotería llegar a la montaña con la cima despejada. En la noche no queda más que calentar los víveres, comer y hablar junto al fuego antes de dormir.

Parte de la vista desde la cara occidental.
Con el clima despejado se puede contemplar el litoral Pacífico, 2014.
 (Foto Marco Méndez)  
Se madruga un poco para contemplar el amanecer, generalmente despejado en la cima del cerro. Una vez desayunados se emprende una caminata a otro mirador el cual está a media hora del campamento por el lado norte. Es un lugar no tan denso de vegetación el cual tiene una vista soberbia de la parte occidental de la montaña y de muchas otras. Es algo ventosa y tiene un bonito claro para acampar, aunque duro para levantar las tiendas. Generalmente el viaje termina ahí, pero caminando otra media hora se llega a un claro empedrado con otra gran vista. Ahí se contemplan tanto el Proyecto Eólico de Los Santos en Casamata del Guarco a otras hélices eólicas ubicadas en San Ana, al oeste del Área Metropolitana. Más cerca se contempla San Ignacio de Acosta y otros distritos aledaños al cantón. Solo una vez he ido ahí.

Un último café antes de preparar el regreso. La carga ya es más liviana pues está en nuestros estómagos o consumida por la fogata. El descenso de la montaña no es tan cansado como subirla, salvo cuando se queda corto de agua. En cuestión de dos horas volvemos al punto de partida. Un año emprendimos otra ruta diferente para regresar, pero casi nos perdemos y duramos casi cinco horas en llegar al punto de encuentro con el transporte en La Legua. A pesar de la ansiedad, fue toda una experiencia recorrer lugares a los que difícilmente volvamos a caminar. Potreros laderosos, cafetales semi abandonados, altos precipicios y distantes comunidades con caminos recién asfaltados. Costa Rica es limitada de territorio para tan variada geografía. 
El otro lado de la montaña visto a treinta minutos del campamento, 2013 (Foto Marco Méndez)

9 de junio de 2013

Limón, 2007.

Isla Uvita.
A una semana del asesinato de Jairo Mora abogo al escapismo en la galería fotográfica de un viaje que emprendí al Caribe hace seis años. Fotos de un Limón idílico e interesante, el cual me es difícil asociar como a una más provincia más de Costa Rica.

***

A la provincia de Limón solo he viajado una vez en lo que tengo existiendo. De la zona Atlántica del país que emergen un incontable dial de noticias relacionadas con la criminalidad y el narcotráfico. Algo que los medios tradicionales ponen por encima de su vasto y húmedo tesoro verde. Ese fin de semana que pasé allá conocí la sombría autopista Braulio Carrillo, línea asfáltica que conecta el Valle Central y el Caribe en pocas horas entre la espesa selva del homónimo Parque Nacional. El paisaje cambia a campos más llanos, donde es son comunes el ganado, las inmensas plantaciones de piña y banano para exportación. Además de los vestigios de la abandonada línea ferroviaria, que durante casi un siglo fue la única vía de comunicación al puerto de Limón.

Una mayoría afroamericana, descendientes chinos, pañas (como se refieren a los blancos), entre otras etnias  conforman la multicultural ciudad portuaria de Limón. Lugar que gira alrededor de la actividad de sus muelles; que como el resto de la provincia posee un gran trasfondo histórico el cual es plasmado con folklore, nostalgia y denuncia social por parte de escritores como Anacristina Rossi, Carlos Luis Fallas, Quince Duncan o Joaquín Gutiérrez. Limón no es como cualquier lugar de Costa Rica, más anglo hablante que ninguna otra región del país. Tiene sus propias reglas y con ellas se pueden ganar fácilmente amigos o enemigos en un parpadeo.

El itinerario obliga a elegir la encrucijada entre el despoblado noreste, en el cual están los fascinantes manglares de Tortuguero en dirección a Nicaragua. O un sureste más heterogéneo de paisaje y población, que va en ruta hacia Panamá. Se escoge esta última opción y nadie de la excursión se arrepiente. Se siguen muchos kilómetros en línea recta hasta cruzar el Valle de la Estrella, con extensas hectáreas bananeras de las de que se describen descarnadamente en Mamita Yunai. Cerca de ahí se llega hacia la playa y el Parque Nacional Cahuita. La parada no es ahí, aunque igual se añora.

La vía asfaltada desaparece momentáneamente para adentrarse en el lastre. No hay drama salvo por un neumático ponchado que cobra factura por el camino, obligando una escala en Puerto Viejo que es una de las playas más reverenciadas del Caribe nacional. Más rural que la urbe portuaria, no deja de ser menos exótica. Lugar para cabañas vistosas de extranjeros y nacionales exiliados de la rutina. Se muestra apacible de día y sin misericordia de noche, al aparo ocasional del olor a marihuana.

El punto de ruta a llegar es a Gandoca. Reserva de vida silvestre cuya playa suelen desovar las tortugas. Es difícil llegar y fácil perderse, entre los caminos enlodados que colindan con algunas fincas bananeras. El campamento se levanta en un patio alquilado de una casa en el que se dormirá tranquilamente durante una noche. La mañana siguiente me levanto temprano junto con mi primo para intentar ver por primera vez el sol emerger desde el mar. No se notó mucho por lo nublado. Caminata de rigor a un par de kilómetros de arena; topándonos con pescadores locales, biólogos y voluntarios ecologistas. Hasta llegar a un bonito espejo de agua entre el manglar. Pronto es hora de irse, pero no a casa.

La frontera panameña no quedaba lejos de la reserva de Gandoca-Manzanillo, así que no perdimos la oportunidad de ir a conocerla. El río Sixaola es el primer punto limítrofe que separa Costa Rica y Panamá. Para cruzar la frontera hay que pasar por un centenario y destartalado puente, que data de la época del apogeo del poderoso enclave bananero de la United Fruit Company; empresa norteamericana que derrocó a más de un presidente costarricense. Nunca había estado en un lugar tan multicultural. En el lado panameño había un depósito libre conformado de comercios de propiedad china y gente de ascendencia árabe. Sumado a los habituales afro caribeños, pañas y bribris.

Era el momento de emprender el regreso, haciendo escala eso sí en la ciudad de Limón para almorzar. No nos quedamos lo suficiente como para conocer lugares legendarios como el edificio de la Black Star Line, pero si desde un malecón tuvimos chance de contemplar la isla Uvita. Lugar en el que erróneamente se cree que Cristóbal Colón desembarcó en su cuarta travesía al continente. Regresamos no por dónde venimos, sino por la ruta de Turrialba. Es más larga y antigua que la autopista Braulio Carrillo, pero cuando no hay prisa por llegar es ideal para ver cómo cambia el paisaje con cada kilómetro recorrido. De palmeras y bosque tropical, pasando por potreros ganaderos a cruzar cañaverales y cafetales. Luego la bruma característica de la provincia de Cartago se hace presente y en una hora se llega a casa.

21 de noviembre de 2012

Donde caminan las nubes



Atrás de mi casa se puede en mañanas y tardes despejadas una excelente vista del Cerro de Los Cuarteles a lo lejos, que la mayoría del tiempo se ve nublado. Pero verlo de largo es una cosa y caminarlo es otra. Desde el distante pueblo de San Francisco de León Cortés son alrededor de dos horas y media caminando entre la montaña y bordeando alguno que otro potrero, contemplando vistas espectaculares  El clima estuvo perfecto por lo que no fuimos muy afectados con la humedad. Aún por lo largo de la caminata, ésta no es tan brusca pues las subidas se alternan entre bajadas y senderos más planos. El último tramo antes de llegar a la cima es el más duro por empinado y enlodado del sendero. 
Arriba hace bastante frío, aún en días soleados. Por lo espeso de la montaña en su lado oriental no se ve mucho desde ahí. Todo lo contrario es del lado este, que es una área muy empinada donde crece monte ralo. Desde ahí se ve hasta el mar en el litoral pacífico. Pero en otra montaña cerca, a treinta minutos de caminada bordeando el precipicio de Los Cuarteles se puede ver gran parte del país. Hasta las montañas y volcanes del Valle Central.


Frailes de Desamparados, 25 de febrero del 2011.

9 de noviembre de 2012

Costa Rica Way of Life



Brete estable y remunerado. 
Inalterables semanas donde se esperan feriados, quinces y treintas.
Amando viernes, repudiando lunes.
Carrazo nuevo de la agencia.
Iphone nuevo para madrear gratuitamente al ICE y babear por Claro-Movistar.
Seguro médico fuera de la Caja.
Chozón de lujo en Tres Ríos, Rohrmoser y Lindora.
Un pedacito de Guanacaste hipotecado en dólares para el verano. 
Motos y cuadras para bramar el cilindraje a los vecinos

(Sigue)

El PLN votado por medio país (entiéndase como finca).
Bésame FM como consejero al oído para el romance (Arjona y compañía).
Radio Fides dictando la moral a seguir.
Noticias REPRETEL informando lo que debo creer.
COMBATE entreteniendo y educando.
LA TEJA lo que debo leer y masturbar.

(Sigue y sigue…)

No pasa nada.
Comulistas, sindicatos, chancletudos, playos y nicas tienen la culpa.
De las presas, huecos, platinas y puentes caídos.
Atentan contra el tránsito del decente tico promedio.
Y a la inmaculada casta que elije para gobernar.

(Fin del mensaje)

No hay que esperar comprensión de la realidad de quienes viven apegados a una aburrida rutina y al vacío materialismo que conlleva.



1 de noviembre de 2012

Mascaradas


La palabra Halloween es una variación escocesa de la expresión inglesa "All Hallows' Even": víspera de todos los Santos.

Muchos parecen ignorar y haber olvidado el sagrado rito pagano de venerar a los antepasados, para que en cambio degraden una fecha con parrandas y  falso ocultismo. 

En Costa Rica ell 31 de octubre es el día de la mascarada. No hay hombres lobo, vampiros o calabazas. Si tenemos brujas y duendes; además del cura, el pizuicas (diablo), la giganta y muchos otros que bailan campantes en la calle. Hoy ellos se acompañan de la vecindad del Chavo, Cantinflas y hasta Ronaldinho. Ahí van al ritmo de cimarronas desafinadas mientras entretienen a la gente y persiguen a los chiquillos. La infancia debe tener más de eso, más allá de confites.

24 de septiembre de 2012

El dinero nunca duerme, pero yo sí.



Esta iba ser una la primera entrada tras la pausa que hice al blog, muy atípica a su tendencia inicial. Quedó durante mucho rato en el aire hasta darle forma. Se trata de una de las variadas actividades en las que empleo para ganarme la vida. Gestiono en mi comunidad fuera del Valle Central una empresa micro financiera que lleva unos pocos años. De momento no es tan remunerado como se quisiera aunque me ahorro los cansados viajes de bus de dos horas a San José, estancarme en las presas de 7am o 5pm en las principales arterias urbanas que suelen colapsar por huecos o platinas, entre lo mucho que se suele quejar o lamentar la gente en radio o Twitter.

El modelo de financiera en la que formo parte es el que desarrolló el economista y Premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus en su país Bangladesh, durante los años setenta y ochenta mediante los llamados créditos solidarios del hoy Banco Grammen. Los cuales ayudaron mucho durante la época de hambruna  que asoló a ese país en esos años. Ese modelo de capitalismo solidario está fuera del que pregonan economistas sanguinarios como Milton Friedman y sus “Chicago Boys”, terminó exportándose con éxito al resto del mundo.  En Costa Rica está desde hace más de dos décadas, mediante una entidad semejante al Banco Grameen que asesora y financia a más de 100 empresas de crédito (EC) por todo el país dispersas sobre todo en áreas rurales. Entre esas la EC de mi comunidad.

El objetivo de la idea de créditos solidarios propuesta por Yunus es brindar de préstamos a sectores sociales que generalmente los bancos no se atreven a financiar por no considerarlos rentables. Empresas de crédito como la que formo parte brinda préstamos para gente de clase media baja (aunque no nos hacemos de rogar con prestarle alguno más adinerado), la cual busca crear su propio negocio que le genere dinero tanto para pagar su deuda como para vivir. Estas empresas de crédito son conformadas y administradas por sus socios, que es gente del mismo lugar los cuales mediante capital accionario buscan beneficiarse de la rentabilidad a la empresa.

Pronto cumpliré un año de estar involucrado en la micro-financiera de mi comunidad. Por la responsabilidad que conlleva administrar el dinero ajeno para que genere ganancias, me he estado familiarizando a temas relacionados con economía. Términos que uno suele oír en las noticias, el funcionamiento de las bolsas de valores y sobre todo la Crisis Económica del 2008 surgida a raíz de la Burbuja Inmobiliaria; que ha sido lo que más ha despertado curiosidad sobre todo en Europa y más concretamente en España.



El espejismo del ladrillo español.

He seguido desde hace un poco más de un año la actualidad española gracias al programa de TV de Jordi Évole, periodista catalán que ha conducido “Salvados”. Un programa que empezó de temática jocosa, que en su quinta temporada ha terminado por predominar el rigor periodístico. Gracias también a otras producciones televisivas ibéricas como las que realiza el canal de “La Sexta” (televisora de índole progre en España), me ha permitido entender el boom inmobiliario que dio prosperidad durante una década a los españoles y que ahora la consume en una crisis que ya va por el cuarto año desde que estalló en 2008.

Como resume el documental animado de Aleix Saló, el boom inmobiliario surgió en España por las políticas de recalificación de terreno impulsadas por el conservador José María Aznar hace un poco más de una década; donde luego el gobierno socialista de Zapatero les dio seguimiento. Fueron años que gracias a la industria de la construcción la tasa de desempleo bajó a un índice record. Un albañil llegaba a ganar hasta 2.200 euros al mes (1.430.000 colones) y muchos hacían fortuna especulando con el precio de la vivienda, a su vez que se endeudaban con bancos y cajas de ahorro que también se endeudaban con entidades internacionales (BCE, FMI, BM). Esta burbuja llegó a su límite y al estallar la industria de la construcción paró abruptamente.

Muchas de las faraónicas construcciones quedaron entonces abandonadas o incompletas por mala gestión, como el nuevo estadio de futbol del Valencia CF. Quebradas las empresas de la construcción el desempleo continuaba aumentando. A tal punto que la mitad de los parados en España son producto de esa industria, la cual difícilmente vuelva trabajar ahí. Lo peor es que muchos de esos parados mantienen deudas con los bancos y cajas de ahorros, que a su vez han sido intervenidas o fusionadas por perder liquidez al dar créditos de una forma descontrolada. Para revertir esta situación se han comenzado aplicar medidas de austeridad, que lejos de solucionar el problema han resultado impopulares porque amenazan el estado de bienestar. Lo mismo ha sucedido en países como Irlanda, Portugal y Grecia; que han probado el sabor amargo del rescate financiero siendo España el próximo en aplicarlo.

Aunque viva en un área rural a éste lado del Océano Atlántico, no me resulta indiferente lo que está pasando allá en Europa. Cuando menos se espere puede ocurrir aquí y entonces habrá que estar preparado. Nada es tan estable como parece. Un aleteo de mariposa desde la bolsa de Nueva York puede ocasionar un tsunami económico que arrastre con gran parte del resto del mundo.

Mira a toda esa gente, deambulan sin tener idea de lo que va a suceder

Con miras a esta entrada me he devorado tanto reportajes y películas como Wall Street (1987), su secuela y Margin Call (2010). Estas últimas si bien son historias de ficción parecen retratar bastante bien esos maquiavélicos entornos. En la película de Oliver Stone resalta el implacable corredor de bolsa Gordon Gekko (Michael Douglas), un depredador de cuello blanco con un particular discurso sobre la bondad de la codicia. La misma que infla burbujas y que pone la flechita hacia arriba en los gráficos que manejan los “traders” que inevitablemente terminar por bajar. Ocasionando que de la noche a la mañana empresas y entidades financieras pasen de los dividendos a la quiebra.


Fue una costumbre durante el crack financiero de 1929 que muchos accionistas que perdieron todo se tiraran desde lo alto de un edificio, por tener por delante nada más que deudas y quiebra moral. Hoy es igual en lugares como Grecia, el país de la Unión Europea más afectado por la crisis. Pasó del colorido de los juegos olímpicos del 2004 en Atenas al descalabro económico y social, que tiene a los griegos sometidos por las brutales políticas económicas desde Alemania por Angela Merkel y el Banco Central Europeo. Griegos como Dimitris Christoulas, jubilado farmacéutico al que le congelaron su pensión se suicidaría frente al parlamento griego cerca de la plaza Sintagma. Lamentablemente no es un caso aislado.

Este 14 de setiembre se cumplieron 18 años del cierre del Banco Anglo Costarricense, capitulo oscuro en la historia económica del país. Tenía ocho años cuando pasó, de esa época solo recuerdo que en las noticias únicamente eso se hablaba. Del par de hermanos a los que el Anglo les prestó muchos millones que nunca devolvieron. Mala gestión, politiqueo, etc. Dentro de lo que he leído me inclino un poco a este artículo de opinión que publicó El Financiero al cumplirse la primera década del cierre del anglo. Ya me corregirán quienes tengan de aquella época un recuerdo más vivido que el mío. En tanto hoy la banca estatal de momento se mantiene solvente a la apertura bancaria con los bancos que han llegado o se han fusionado. Va bien porque de haber pasado algo malo de momento aún no lo sabemos.

Cierre del Banco Anglo Costarricense, 14 de setiembre de 1994

Referencias y material relacionado.

España y Europa
Costa Rica
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No me fío mucho de las estadísticas de blogger, aún así me indican y lo compruebo por comentarios que este blog es leído por gente española. La verdad tengo mucha curiosidad de saber como viven su situación allá, si hay detalles  que no se hablan o se mal interpretan dentro de lo detallado acá. Sus comentarios serían buen complemento para esta entrada.

Gracias de antemano.


20 de julio de 2012

Un paté bastante rancio


En la lejana época en que como aficionado al fútbol yo era un saprissista envenenado (siendo bien chiquillo), hasta la época en que la LDA ganó cuatro años seguidos el campeonato; curándome así de la enfermiza fanaticada futbolera. Aún me acuerdo de despedidas memorables de jugadores carismáticos de tiquicia como Evaristo Coronado; que si bien jugaba a meter en gol frente a la raya era un futbolista con aura de gente y se dejaba querer entre propios y contrarios.

Walter "Paté" Centeno tuvo sus momentos de gloria, como ese gol que le metió al Real Madrid de los galácticos para el AEK de Atenas en la Champions League hace diez años. Pero con el paso del tiempo se generó antipublicidad con su arrogancia y bravuconería (y sus ridículas camisetas de despedida). Ahí tendrá su trayectoria, pero no tiene el carisma o generará la misma añoranza que irradiaba gente como Coronado y Enrique Díaz en Saprissa o el Mauricio Montero y Wilmer López con LDA. Jugadores de una última generación que no terminaba emigrando a Europa para jugar en clubes nórdicos, como lo hacen hoy la mayoría de legionarios de la selección nacional.

Centeno aunque se vista de seda, mono se queda. Evadiendo impuestos de paso como es usual en la gente de su profesión. Se despide en un partido nada amistoso y algo escaso de gente, en donde los insultos y las palabrotas habituales de los estadios se escuchaban claramente en la transmisión televisiva.

17 de septiembre de 2011

Lo que divago con El Regreso de Hernán Jiménez


ESTO ES COSTA RICA



Ciudad

El olor café chorreado por las mañanas. Desayuno calentado en microondas. Taxis y buses peleando por cada centímetro de calle. Los indigentes que aún siguen durmiendo en los cartones. Las sodas de las esquinas vendiendo empanadas y pollo frito. La gente apurándose para llegar temprano al trabajo o la U. Los empleados de la muni, el MOPT o el AyA trabajando al compás del taladro. Algún local asaltado. La gente caminando por los bulevares. Los que venden películas pirateadas en mala calidad. Las palomas de la Plaza de la Cultura. Las nicaragüenses que venden nacatamales. Los letreros feos y sucios de cada local. Los aguaceros en los que no tenemos con qué taparnos. Los haitianos que venden paraguas. Los vendedores ambulantes que se suben a los buses a todo pulmón. Los que asaltan en las calles. El Paseo de los Estudiantes transformado en Barrio Chino. Las presas de 7am y 5pm. Los precarios donde ya no cabe la gente. Las calles estrechas donde pueblan los carteristas. Los vidrios empañados de los buses y taxis. Las casas enjauladas con rejas. Los amigos metaleros. Algún botadero improvisado en un céntrico lote abandonado. Los piedreros que piden una tejita. Los bares llenos. Las telarañas de cables de luz con varios pares de tenis enrolladas. Los que caminamos sin mirar a nadie…

Campo

Los que madrugan para viajar dos horas en bus hacia su lugar de trabajo o estudio. La especie en vías de extinción llamada agricultor, hombre de sol a sol y de días nublados. Los que se levantan a mitad de la madrugada al primer canto del gallo. El fogón y la cocina de leña. Los yiguirros que llaman la lluvia. Aguadulce con gallo pinto. La tortilla con queso. El indio gnobe que viene a coger café (materia prima de Starbucks) desde Panamá para recibir una miseria de salario. Los mecánicos ociosos que se hacen piques en motos o cuadraciclos. Las fiestas de vecindario con reguetón, bachatas y cumbias a todo volumen por doce horas. Los que van en carro para no caminar hasta el super de la esquina. Los vecinos chismosos. Los piratillas que se parquean en el centro del pueblo. Las viejillas santulonas. El cura que se cree el dueño del pueblo. Las mejengas en los caminos. Los amigos metaleros. Las familias que aún crían animales de corral. La gente desconocida que saluda en la calle. Los que dan algún aventón al que va caminando. Los que buscan dinero fácil, pero pagandolo caro. La tierra mojada. El olor de la flor de café en mayo. La certeza de una hora de tranquilidad en la calle…

…el olor a café chorreado por las mañanas.

Me aleje o no, para bien o mal. Todo esto fue, es y será mi casa.