
Clint Eastwood se salió del molde con Unforgiven (1992), donde demostró ser un pistolero en decadencia capaz de caerse de su propio caballo. Otras como Brokeback Mountain (2005) va más allá con una historia más actual y un tema para tabú dentro del western. Es una importante película dentro del género que le demuestra evolución, crecimiento y tolerancia a temas más actuales que ya no deben hablarse a escondidas. No recurre a los típicos tiroteos para irse en cambio al drama sentimental. Eso le aumenta la variedad en público.
Dentro de lo que he notado con las películas sobre el oeste es de cierta persistencia avanzar de siglo. Parece anclarse en un eterno siglo XIX donde las guerras con los indios, la fiebre del oro, la colonización ferroviaria y los duelos entre pistoleros son los únicos temas para tratar. Pero el caso es que el siglo XX llegó, junto con la electricidad y los vehículos automotores. Al acabarse las vetas de oro se descubre un nuevo elemento, que hará ricos a muchos y hoy es motivo de guerras y desastres ambientales: el petróleo.

El siglo XX transformó los pueblos de una calle en densas ciudades con cientos de avenidas. Pero los desiertos parecen mantenerse intactos, salvo por una asfaltada autopista. El oeste parece volverse más salvaje, en algo que no parece respetar fronteras. La realidad de hoy es la inmigración de ilegales, el trabajo explotado, las desigualdades sociales, el narcotráfico y su creciente ola de violencia. Han sido temas abarcados de manera morbosa en algunas películas y sobre todo en las llamadas narco novelas en televisoras latinas. Por lo mismo, todavía no despierta de un interés más serio por parte de las grandes productoras tanto de Hollywood como independientes. Sin embargo, no quiere decir que no exista nada hecho lo cual quepa dentro del buen gusto. Vamos a referirnos a dos casos en especial.

Debe estar en la memoria de algunos, ya que ganó entre muchos premios, el Oscar a mejor película del 2008. Sin lugar para los débiles es dirigida y adaptada por los siempre geniales hermanos Coen, de un texto basado en un libro de Cormac McCarthy. A diferencia de sus otras películas, esta no se adorna de su tradicional humor negro. Es más bien un relato sombrío y pesimista de lo cómo es, ha sido y será el oeste como una tierra donde sobreviven solo los más fuertes. Misma sensación que se da al leer en el libro, de donde se inspira la película.
Luego de andar cazando animales, el veterano de la Guerra de Vietnam Llewellyn Moss (Josh Brolin) encuentra una sangrienta escena del crimen; perdida en algún lugar de la frontera entre México y el estado de Texas. Entre cadáveres de narcotraficantes y paquetes de droga sin entregar, encuentra una maleta con un millón de dólares adentro y decide llevársela. Esto provocará una encarnizada cacería humana donde el asesino a sueldo Anton Chigurh (Javier Bardem), no dará tregua a Moss para dar con él y la maleta con el dinero. El sendero de violencia ocasionado por Chigurh será seguido por el sheriff veterano Ed Tom Bell (Tommy Lee Jones), quien de manera desilusionada comprende que ya está fuera de época para enfrentar esa cresta de violencia.
A pesar de ambientarse en los ochentas, considero que la película de los Coen tiene muchos elementos del presente. En su ambiente (no época) es muy parecida a Hasta aquí le llegó su hora (1968), donde la semejanza entre el escalofriante asesino que interpreta Bardem al infame pistolero Frank (Henry Fonda) es muy cercana en cuanto a su filosofía y métodos. Sin lugar para los débiles es un western moderno, que por ratos peca de racista aunque no se engaña de la realidad.
Luego de andar cazando animales, el veterano de la Guerra de Vietnam Llewellyn Moss (Josh Brolin) encuentra una sangrienta escena del crimen; perdida en algún lugar de la frontera entre México y el estado de Texas. Entre cadáveres de narcotraficantes y paquetes de droga sin entregar, encuentra una maleta con un millón de dólares adentro y decide llevársela. Esto provocará una encarnizada cacería humana donde el asesino a sueldo Anton Chigurh (Javier Bardem), no dará tregua a Moss para dar con él y la maleta con el dinero. El sendero de violencia ocasionado por Chigurh será seguido por el sheriff veterano Ed Tom Bell (Tommy Lee Jones), quien de manera desilusionada comprende que ya está fuera de época para enfrentar esa cresta de violencia.
A pesar de ambientarse en los ochentas, considero que la película de los Coen tiene muchos elementos del presente. En su ambiente (no época) es muy parecida a Hasta aquí le llegó su hora (1968), donde la semejanza entre el escalofriante asesino que interpreta Bardem al infame pistolero Frank (Henry Fonda) es muy cercana en cuanto a su filosofía y métodos. Sin lugar para los débiles es un western moderno, que por ratos peca de racista aunque no se engaña de la realidad.

Los tres entierros de Melquiades Estrada es la otra cara de la moneda a Sin lugar para los débiles. Esto no quiere decir que sea una película escapista. Trata temas actuales como la corrupción policial, la inmigración ilegal y la brutalidad de la policía fronteriza de los EE.UU. Melquiades Estrada (Julio Cedillo) es un ilegal que encuentra trabajo como vaquero y quien hace estrecha amistad con Pete Perkins (Tommy Lee Jones). Es la primera película de Jones como director, por lo cual quiso contar como guionista al mexicano Guillermo Arriaga. De esta forma la película (como el resto en las que ha escrito Arriaga), se verá construida mediante flashbacks sin decir realmente en que termina.
No cae en estereotipos. Los mexicanos no son todos narcotraficantes ni todos los gringos son racistas. Hay tantos diálogos en inglés como se oyen en español. Tommy Lee Jones demuestra dominio y acento con el idioma. Conmueve mucho el sentido de amistad y nobleza que siente Pete hacia su amigo Melquiades. Como el personaje de Heath Ledger en Brokeback Mountain, Pete representa muchos de esos vaqueros fríos y toscos en mostrar sus emociones; pero que por dentro son personas de un gran corazón solo visibles para unos pocos.
Los tres entierros de Melquiades Estrada es el mejor ejemplo en lo que debe ser un western moderno. Algo que no caiga en imágenes falsas y más bien muestre las cosas como son. Tanto aquellas que giran en torno a la violencia como a muchas otras que nos alegran el día. Paisajes desérticos de arena dorada, evocadores amaneceres y puestas de sol. Solitarias siluetas de hombres a caballo mirando en lontananza el futuro por el que desean cabalgar.
No cae en estereotipos. Los mexicanos no son todos narcotraficantes ni todos los gringos son racistas. Hay tantos diálogos en inglés como se oyen en español. Tommy Lee Jones demuestra dominio y acento con el idioma. Conmueve mucho el sentido de amistad y nobleza que siente Pete hacia su amigo Melquiades. Como el personaje de Heath Ledger en Brokeback Mountain, Pete representa muchos de esos vaqueros fríos y toscos en mostrar sus emociones; pero que por dentro son personas de un gran corazón solo visibles para unos pocos.
Los tres entierros de Melquiades Estrada es el mejor ejemplo en lo que debe ser un western moderno. Algo que no caiga en imágenes falsas y más bien muestre las cosas como son. Tanto aquellas que giran en torno a la violencia como a muchas otras que nos alegran el día. Paisajes desérticos de arena dorada, evocadores amaneceres y puestas de sol. Solitarias siluetas de hombres a caballo mirando en lontananza el futuro por el que desean cabalgar.