21 de octubre de 2010

Genéticamente correctos: Gattaca (1997)

Hay quienes creen que cuando se nace se tiene un destino. Esa idea de quienes vemos por ejemplo en tener un éxito sin esforzarse mucho, también en un caso contrario los que van en calamidad en calamidad como esos personajes de caricatura; que caminan con una pequeña nube de lluvia sobre sus cabezas. En el futuro no muy lejano que nos habla Gattaca (1997), no se necesitarán de cartas de tarot o bolas de cristal para predecir el destino. Nuestro futuro será interpretado con una simple gota de sangre.

Ante esta nueva práctica las parejas cada vez recurren menos al parto natural, en cambio optar por la inseminación artificial. Luego de que a su primer hijo se le pronosticara una vida corta por un problema cardíaco diagnosticado, un matrimonio recurre a la ciencia para que su segundo hijo nazca con mejores rasgos genéticos que el anterior. Al crecer las mejoras genéticas del hermano menor Anton surgen efecto al superar a su hermano mayor Vincent (Ethan Hawke) en prácticamente todo. Pero al crecer Vincent se irá convenciento de que su destino no está del todo escrito. Aspira ir al espacio, lugar reservado para los humanos genéticamente más aptos.

El mundo en Gattaca no está dividido en ricos y pobres, socialistas y capitalistas, negros y blancos, o legales e inducumentados. Se trata más bien de válidos o no-validos, a lo que bien se traduce a quienes nacieron de la forma natural y quienes si fueron mejorados genéticamente para ser perfectos. No hácen falta cédulas de identidad para distiguir a los humanos. Basta con una muestra de orina, un cabello suelto o una gota de sangre. Vincent entonces se ve discriminado por un mundo genéticamente racista, que obstaculiza su sueño de ir al espacio por más listo y fuerte que sea. Ante eso adopta la identidad de Jerome Morrow (Jude Law), quien a pesar de ser geneticamente superior a Vincent vive postrado en un silla de ruedas tras un accidente. Jerome sufre el peso de la perfección de tener una vida trazada desde su propio nacimiento, por lo que no ve inconveniente en ayudar a Vincent. De ésta manera es como logra infiltrarse en la compañía aeroespacial Gattaca, la cual está en planes de mandar un cohete espacial a Titán en Saturno en planes de colonización.

Al buscar datos sobre la película me encontré con un término nuevo para mí: Transhumanización. Resumiendolo en palabras más simples es una idea que se planteó, la cual busca que a futuro la especie humana sea más perfecta de lo que es hoy. Desde ser más inmune a las enfermedades, tener alto grado de inteligencia hasta buscar la inmortalidad. A esto va la alteración al génoma humano por el mismo ser humano, para así apresurar el proceso de evolución el cual no deja de tener sus efectos colaterales como bien los denuncia Gattaca. ¿Qué seremos de nosotros luego de varias generaciones a la nuestra, si es que quede planeta para que las hayan? ¿Qué tanto será de diferente el homo sapiens de hoy a los otros venideros? En cuanto a la apariencia biológica es un misterio, aunque en su forma de pensar nadie duda de su capacidad de sobrevivencia y de auto destrucción.

Bien demuestra Vincent que en la vida nada escrito, por más fuerte que sea ese totalitarismo genético en el que vive. Pues como dice él, todo se basa en no guardarse energía para el viaje de vuelta.

FICHA ARTÍSTICA

Nombre: Gattaca.
Año: 1997.
Director: Andrew Niccol.
Guión: Andrew Niccol.
Actores: Ethan Hawke, Uma Thurman, Jude Law, Loren Dean, Gore Vidal, Allan Arkin y Ernest Borgnine.
Música: Michael Nyman.
Países: EE.UU.
Idioma: Inglés.
Duración: 101 minutos.


18 de octubre de 2010

Un año.

Tal vez por una triste costumbre no suelo ser muy festivo en los aniversarios, aún tratándose del propio. Aún así, ese tipo de ocasiones sirven (además de fiesta) para dar una mirada atrás al incambiable tiempo pasado. Leyendo esas entradas primerizas a casi un año de escribirlas, me voy dando cuenta del tanteo de ciego por el que se iba caminando. Bueno, no quiere decir que ese ciego (yo) se jacte hoy de una gran lucidez. El caso de esos primeros posteos parecen imitar a otros entendidos en la materia, que se leen en los periódicos e Internet o se ve por televisión. No parecían ser letras propias, a lo que más o menos me iba dando cuenta.

En una de muchas tertulias etílicas, un amigo del pueblo me comentaba harto (luego de hacerle "un discurso" de los que suelo escribir aquí) que parecía un puta tele encendida. No porque no le entusiasmaban las películas, sino porque me pasaba citando nombres de gentes y cintas sin hablar del mensaje en sí del tema que andaba contando. No era nada propio ni creativo. La verdad iba pasando lo mismo aquí, por lo que mejor opté por ir evolucionado estas letras para que al menos sean más mías.

Si he tenido claro desde antes de empezar, del tipo de contenido de este blog. Me he topado muchos sitios donde se comenta sobre cine, de todo contenido y preferencias. Del mío la verdad no me desvela por postear un estreno, si se puede entonces bien. Pero eso ya es trabajo de los críticos de cine a sueldo, que tienen la dicha y desgracia de ver cuanta película se exhiba por primera vez. No es mi propósito hacer crítica, me luce más bien comentar o comparar. Un 99% de lo que se escribe aquí son de temas de mi preferencia, o que al menos me despiertan algún interés. No voy a jugar de gran intelectual por desvaratar una cinta que a simple vista ya se sabe que es mala, usando de manera pedante un lenguaje quijotesco que el mismo Jacques Sagot se jactaría en hablar.

Hay películas que siempre dan para pensar o comentar. No aguantaba tener esos pensamientos guardados en la cabeza, así sugió este blog. Sin embargo, a un mediano-largo plazo no quiero limitarme a comentarlas. Pues hablar sobre arte no tiene tanto crédito como sí el hecho de crearlo.