28 de julio de 2010

Músicos del Cine: Vangelis

Tecladista y compositor de música electrónica, donde incursiona el rock sinfónico, desde el new wave a los ritmos clásicos. Vangelis es el nombre artístico para Evángelos Odiseas Papathanasíu, griego que incursiona en la música experimental desde los años setentas.

Su extensa discografía consta de ritmos que viajan a años luz de la Tierra, se remontan a los primeros años de la conquista española; o bien ambientan épocas que aún están por llegar. Vangelis no obstante, tampoco se limita al cine. En la década de los 70´s se caracterizó mucho por experimentar melodías, a toda capacidad creativa en su destreza con el teclado y el manejo de los sintetizadores. Entre sus álbumes en ese periodo destacan Albedo 0.39 (1976), disco conceptual lleno de ritmos cósmicos de gran aceptación dentro de la música electrónica.

Su actividad dentro de las películas sería más activa en los ochentas, donde haría algunos de sus trabajos más celebres: Charriots of Fire (1981) y la cinta de culto Blade Runner (1982), diriguida por Ridley Scott. Ganaría el Oscar con Charriots of Fire y luego de Blade Runner haría otras composiciones para otras películas de Scott. Mucho del culto que ganó Blade Runner fue en parte gracias a la música de Vangelis, que curiosamente no se comercializó hasta 1994. A la fecha se han producido varias bandas sonoras conmemorativas a la película, tanto con ritmos conocidos como nuevas composiciones inspiradas en la temática futurista de Blade Runner.


Para 1992 y de nuevo con Ridley Scott, realizaría el soundtrack de 1492: The Conquest of Paradise. Álbum que mezclaría sus tradicionales sonidos etéreos con melodías de instrumentos aborígenes. Sumado la implementación sinfónica, coros y sintetizadores dan una música sublime y mítica; vanagloriando los 500 años del primer contacto español con el continente americano. Es uno de sus más conocidos trabajos, siendo fuente de influencias populares. Varias escenas de la película se llegaron a grabar en Costa Rica (Playa Blanca, Puntarenas).

En las últimas dos décadas Vangelis ha tratado de darse un acercamiento a la cultura griega. Mantiene dentro de su música la influencia cósmica y espacial de sus primeras épocas. Mesclaría esos ritmos con influencia greco-romana, con un álbum conmemorativo a una misión de la NASA en Marte en el 2001: Mythodea. Música que grabaría en vivo desde las ruinas míticas de Atenas. Anteriormente para la clausura de las Olimpiadas de Sydney en el 2000, se encargó de la parte musical de la ceremonia donde Atenas recibía la sede para el 2004.

Luego de componer el Himno de la Copa del Mundo del 2002, Vangelis tomaría parte del ambicioso proyecto de Oliver Stone: Alexander (2004), una biografía épica del célebre conquistador macedonio. La película resultó ser un fracaso de comercial y de crítica, aunque la música de Vangelis recibió críticas positivas. Dentro de este soundtrack el compositor griego se gusto y pompa en glorificar la figura mítica de Alejandro Magno; al mismo tiempo que la cultura griega en sí.

Dentro del Olimpo de Músicos del Cine, Vangelis tiene un lugar destacado entre otros titanes como Ennio Morricone o John Williams. Hacedor de notas con variedad de ritmos, desde el sonido aborigen al oriental. Música que además busca llegar a los niveles míticos de los dioses griegos. Al mismo tiempo que trata de viajar a los confines más alejados del universo y el tiempo. Deleite exquisito para oídos sedientos de ritmos experimentales. Música para enviajarse dentro de lo consiente e inconsciente.

16 de julio de 2010

Invictus (2009)

En Dirty Harry (Harry el Sucio, 1973), Clint Eastwood ganó mala fama entre los sectores progresistas y liberales por lo violento de su personaje; de reglas y métodos propios. Aplicando fielmente ese fascismo policial, que contenta a la vertiente más conservadora de los EE.UU. Hoy en día incluso, gente como el cineasta Spike Lee acusan a Eastwood de racista por no incluir ningún actor afroamericano en el elenco de Flags of our Fathers. Sin embargo, desde hace años las películas de Clint Eastwood lo han convertido de un pistolero cínico a un director idealista.

Por ejemplo, en su último western Unforgiven (Sin Perdón, 1992) Clint entierra los estereotipos tradicionales de pistoleros, sheriffs y bandidos para dar matices diferentes a sus personajes. Con Million Dólar Baby (2004) se le acusó de ser pro eutanasia. Flags of our Fathers y Letters of Iwo Jima demostró que también hace cine anti bélico, aún con el gastado tema de la Segunda Guerra Mundial. En Invictus (2009) echa por tierra las acusaciones de racismo de Spike Lee, silenciándolo inapelablemente con una película llena de crítica racial. Con ese padrinazgo hollywoodense que lo abandera, Clint quiere irse de este mundo como un frío pistolero que hace cine humanista sin alardearlo.

Como una especie continuación de Goodbye Bafana (en el tiempo cronológico), la película empieza con la liberación de Nelson Mandela y su elección como el primer presidente negro de Sudáfrica. El país continúa inestable por el miedo de los blancos en perder sus privilegios y las luchas internas de los negros. Pero lejos de buscar una mediocre venganza racial, Mandela insta a perdonar a quienes en otro tiempo los perseguían y encarcelaban. Pues como lo cita el personaje de Morgan Freeman, sería seguir en un círculo de miedo al cual hay que romper.

Ante la intensión de quitar los emblemas tradicionales del equipo sudafricano de rugby, Mandela intercede a favor de los Springboks. Equipo con el que se identifica la descendencia holandesa sudafricana, conocida como los afrikáner. El equipo de rugby era símbolo del Apartheid para el resto de los sudafricanos. Es 1995 y mientras que los jóvenes afrikáner practican rugby en cuidadas canchas de césped, las barriadas negras de Soweto juegan alegremente al futbol con indumentaria precaria. Sudáfrica será la sede del campeonato mundial de rubgy y su equipo jugará por primera vez luego de años de boicot por el Apartheid. Por lo que con ayuda del capitán del equipo Francois Piennar, Mandela tratará de eliminar la imagen negativa de los Springboks y así identificarlo con todos los sudafricanos.

Comento sin tratar de salirme del tema, que vi esta película el viernes en el que se inauguró la copa del mundo de futbol. La volví a ver de nuevo este domingo pasado que terminó luego de sus 64 partidos. Muchas semejanzas y contrastes con el torneo de rugby de hace 15 años, citando el fracaso de los Bafana-Bafana primer equipo anfitrión que no pasa de la primera fase; a diferencia de los Springboks que ganaron su torneo a pesar de no ser favoritos.

El estadio Ellis Park en Johannesburgo, símbolo del rugby sudafricano (junto con el Loftus Versfeld de Pretoria), fue la sede de la final de rugby y de varios partidos del mundial de futbol. Pero queda opacado a la majestuosidad y diseño del Soccer City, en adelante símbolo del futbol sudafricano y lugar de memorables encuentros. Como el que coronaría a futbol limpio y vistoso de España, frente a las patadas y el anti futbol que impuso Holanda (para vergüenza de Johan Cruyff); madre patria de los Afrikáner que por muchas décadas adoptaron el Apartheid como religión. Las vuvuzelas no se oirán más, en un cruel lunes donde los cientos de sudafricanos que encontraron trabajo por el mundial volverán a la realidad del desempleo.

Uno ve como los políticos se buscan arrimar hipócritamente a los deportistas, más si son ganadores para mitigar un poco la mala imagen que los adorna. Mandela en cambió recurrió a los Springboks cuando nadie daba un cinco por ellos, para que formaran parte de su proyecto de nación. Comenzó esa idea y su parte culmina con la espectacular ovación que le dieron en el Soccer City el día de la final, ya frágil a sus 92 años y en luto por la muerte de una bisnieta. No es una solución inmediata, hay tantos negros jugando para los Springboks como blancos dentro de los Bafana-Bafana. Pero tal vez por un día, hoy blancos y negros celebren una victoria de su equipo, independientemente que sea de rugby o de futbol.

FICHA ARTÍSTICA

Nombre: Invictus
Año: 2009
Director: Clint Eastwood
Guión: Anthony Peckham, basado en el libro de John Carlin.
Música: Kyle Eastwood y Michael Stevens
Actores: Morgan Freeman, Matt Damon, Tony Kgoroge, Marguerite Wheatley, Leleti Khumalo y McNiel Hendriks .
País: EE. UU.
Idioma: Inglés.
Duración: 134 minutos.


7 de julio de 2010

Soundtracks: Vangelis "The Conquest of Paradise"


Este es un musical de la película 1492, de Ridley Scott. La banda sonora fue hecha por el griego Vangelis, quien ya trabajó con Scott para Blade Runner. Tengo mucho para comentar sobre este experimental músico, pero lo dejo para una futura entrada.

4 de julio de 2010

Estreno: A ojos cerrados (2010)

Delia (Carol Sanabria) es una joven y prometedora ejecutiva, la cual vive sin mucha preocupación con sus abuelos Gabo (Carlos Luis Zamora), un hombre reguido por mañas y una sabia testarudez; y Maga (Anabelle Ulloa), esposa sobreprotectora la cual es una especie de madre para su marido. Esa armonía se pondrá a prueba con la partida de uno de ellos, lo que será un desequilibrio para la vida de Delia; pues tendrá que llevar esa carga emocional por el implacable y cruel mundo de las finanzas bursátiles. El trabajo de Delia se puebla por salvajes tiburones a saco y corbata, que sudan frío y recriminan ante el más mínimo fallo o signo de debilidad.

Esta es la primera película de Hernán Jimenez, quien ya antes ha proliferado en los cortometrajes y trabajo en televisión. Tanto delante como detrás de cámaras como en la extinta serie Eso que llaman hogar o el Show de la Media Docena. Como en sus cortos, se adentra en el drama familiar con A ojos cerrados. Una película que se deja admirar por cosechar enormes virtudes, sembradas con pequeñas semillas. A eso va gracias a la cámara de Hernan Jimenez, de la mano eso si de Maricarmen Merino su directora de fotografía. Buscan y encuentran minuto a minuto, la extraña belleza de los pequeños detalles.



Entre el elenco, sobresale Carlos Luis Zamora con su personaje. Un ser que quiere limitar su vejéz a vivir lejos de la estridencia en la que se rodea su nieta. Su mentalidad en cambio es más complicada, sobre todo en la adversidad. Por eso no creo que la película sea tan simple, quizá lo sea en aspectos de producción; pero en historia va más allá. Se trata de lidiar con un cambio no esperado, del cual no se puede enfrentar de una forma sencilla, del que nadie se queda afuera. Es algo que a largo plazo siempre está presente, en menor o en mayor medida.

Confieso cierto descontento en la audiovisual local, por enfocar su mayoría de trabajos en ambientes explícitamente urbanos. En el caso mío, vivo un poco afuera del Valle Central y lo veo de esa manera. No niego que la ciudad sea una magnífica locación, pero igual lo es el rústico entorno montañéz de la casa de Delia y sus abuelos. Como también lo es el trayecto a Limón, con sus playas y su mar. Acá se rompe esa practica, donde sus realizadores se lucen sacando buenos encuadres.

No es una película que se llena de diálogos. Se limita a decir lo necesario, para que las imagenes silenciosas digan su parte del guión. Buen aprovechamiento de recursos, para 65 minutos bien filmados. Ojalá el soundtrack se pueda conseguir más adelante, también es de lo bueno.

FICHA ARTÍSTICA

Nombre: A ojos cerrados
Año: 2010
Director: Hernán Jiménez
Guión: Hernán Jiménez.
Música: Alex Cantona
Actores: Carol Sanabria, Carlos Luis Zamora y Anabelle Ulloa.
País: Costa Rica.
Idioma: Español.
Duración: 65 minutos.