26 de diciembre de 2010

Malas navidades

Para noche buena quería ver algo que estuviera fuera de las acarameladas cintas navideñas que suelen retransmitir año con año. Algo que por un lado no empalagara y por otro no de ganas tirarse desde una ventana o jugar a la ruleta rusa.

A esto me llevó a la película de Bad Santa (2003), donde un genial Billy Bob Thorton se viste de rojo y blanco para encarnar a un Santa Claus deprimente y caótico. Muy lejos de ser el sex appeal ideal para un comercial de la coca cola, este mal santa es un borracho mal hablado, promiscuo y amargado que con la ayuda de su pequeño cómplice fraguan una farsa cada mes de navidad para asaltar cajas fuertes diferentes cada año. Los roces aumentan entre los cómplices a medida que Willie (Thorton) es más propenso a la bebida y no tiene reparos en ocultar su promiscuidad. Para su último golpe en Arizona las cosas parecerán tomar otro rumbo.

Con personajes atípicos, casi caricaturescos. De un humor negro, lleno de sarcasmos y palabrotas. Bad Santa está muy lejos de las Disney Movies navideñas, con sus falsos dramas de gente adinerada que al final termina sonriente en cada noche buena. Aquí en cambio vemos seres fracasados, que buscan un placebo emocional en los bajos mundos con botellas de alcohol y sexo rápido. Pero aún esos hombres deprimentes pueden encontrar algo de redención cuando la casualidad entra de por medio.

Sugerencia de verla de vez en cuando en diciembre, aunque sería crónico convertirlo en hábito cada noche buena.


12 de diciembre de 2010

Harvey Peaker, el verdadero héroe de historieta

American Splendor es un comic de culto, que ha pasado del mundo underground a la cultura popular. Su personaje no es el típico super héroe de la Marvel o DC Comics, que para salvar al mundo necesita primero de un antifaz o ponerse el calzoncillo encima de los pantalones. Harvey J. Peaker es un hombre real de carne y hueso. A diferencia de Clark Kent, no es el periodista de un prestigioso diario. Solo es un archivero de hospital, amante del jazz, la buena literatura y los comics que en sus ratos libres escribe diálogos de historieta que ironizan su propia existencia.

Del comic a la película Harvey sigue siendo personaje de la misma, que aunque es adaptación de la historieta también es documental de la vida de Harvey Peaker. Cínico, autodestructivo y pesimista de la vida, enemigo de fantasías y escapismos pregonados por las historias de Hollywood. Ya lo decía Joaquín Sabina al afirmar que la vida no es una película de Disney, así lo cree Peaker. La vida de Harvey se nos dibuja gris, fría y solitaria. Con la realización de American Splendor (con ayuda de un amigo caricaturista Robert Crumb) encuentra su razón de existencia y a la persona que le mitigaría su soledad. Su esposa Joyce terminaría siendo personaje en American Splendor. Aún con más color en su vida, Harvey no dejaría de ser el mismo en su trabajo creativo el cual seguiría retratando ácidamente la sociedad en que vive.

Cotidiano retrato de los grises y oxidados mundos de las ciudades norteamericanas, hubo quienes quisieron explotar la miseria de Harvey Peaker sus amigos tanto en MTV como en los Talks Shows de David Letterman. Fastidiado de tanto show mediático que le hacía burla, Harvey Peaker se le plantaría a Letterman en una memorable discusión en televisión abierta. Vivencia que también formaría parte de un número de su historieta.

Hace pocos meses que murió, ya jubilado de su aburrido trabajo como archivero. Ya sabremos cómo se preguntaba él en la película si era un tipo que escribía sobre el mismo, o simplemente era un personaje de historieta que al morir continuaría existiendo o desaparecería. El caso es que personas como él son (o somos) las que pueblan el mundo. Esas que las grandes franquicias de entretenimiento buscan explotar y verlas miserables en torno a un televisor. Harvey Peaker es de los pocos que le se les han plantado de frente.

Que descanse en paz nuestro héroe de historieta.