25 de mayo de 2014

La Fila de Bustamante

Las montañas vistas desde Frailes, 2012 (Foto Marco Méndez)
Desde el distante pueblo de San Francisco de León Cortés son alrededor de dos horas y media caminando entre la montaña y bordeando alguno que otro potrero, contemplando vistas espectaculares El clima estuvo perfecto por lo que no fuimos muy afectados con la humedad. Aún por lo largo de la caminata, ésta no es tan brusca pues las subidas se alternan entre bajadas y senderos más planos. El último tramo antes de llegar a la cima es el más duro por empinado y enlodado del sendero.


Arriba hace bastante frío, aún en días soleados. Por lo espeso de la montaña en su lado oriental no se ve mucho desde ahí. Todo lo contrario es del lado oeste, que es una área muy empinada donde crece monte ralo. Desde ahí se ve hasta el mar en el litoral pacífico. Pero en otra montaña cerca, a treinta minutos de caminada bordeando el precipicio de Los Cuarteles se puede ver parte del país. Hasta las montañas y volcanes del Valle Central.
Frailes de Desamparados, 25 de febrero del 2011.

En otra ocasión me referí brevemente sobre ésta montaña. Una cumbre en forma de Volkswagen la cual se le conoce con varios nombres como Caraigres, Dragón, Fila de Bustamante, La Mujer Dormida o Los Cuarteles. Así la llamamos en mi localidad. Tiene aproximadamente 2506 metros de altura sobre el nivel del mar. Está ubicado entre los cantones de Aserrí y Acosta, a la vista y alcance de los distritos rurales de Desamparados al sur del Valle Central. Forma parte de las estribaciones de la Cordillera de Talamanca y tiene una reserva forestal la cual es abierta para caminantes y campistas(1).

Subiendo el cerro bordeando los potreros, 2011. (Foto Jona Calderón) 
Caminar al cerro es mi 2 de agosto de cada año. Un viaje donde se comulga con lo verde durante un fin de semana. Romería ardua que es ajena a multitudes, pero cercana a  familiares y amigos. Para subir a la montaña generalmente se emplean dos rutas. Una es por el lado de La Legua de Aserrí, de largo ascenso y suele ser frecuentada aventureros del Área Metropolitana por su cercanía(2). Otra ruta más al sur es cerca a San Francisco de León Cortés, más corta de trayecto y duración alrededor de dos a tres horas de caminata. Es la ruta que camino desde 2011, año en que subí a la montaña por primera vez.

En esos viajes la época ideal son los meses de época seca que abarcan de diciembre a marzo. El clima es impredecible, pero en esa época son menos probable los aguaceros. Partimos generalmente sábado desde Frailes alrededor del medio día. Tras apurados preparativos colectivos e individuales horas antes en la mañana. Comida, transporte, abrigo, techo, utencilios… Toda la menudencia que será de vital ayuda en la fría cumbre boscosa donde se montará el campamento. Debe ser suficientemente ligera para una caminata de dos horas y media sobre un sendero de cómodas planicies con irregulares ascensos y descensos. No hay agua en la cima ni en el trayecto, por lo que se debe cargar al menos dos litros por persona para los dos días. La cámara no puede faltar para quienes somos obsesionados con el paisaje y los recuerdos.

Luego de 45 minutos llegamos a las afueras de San Francisco de León Cortés para doblar en un cruce ascendente. El camino de lastre nos lleva a la entrada del sendero en la montaña. Se descarga el equipaje distribuyéndonos equitativamente el peso, para incursionar en la primera cuesta del sendero. Tan empinada como la última. Es uno de los dos ascensos más duros de la caminata, como si quisiera dar una bienvenida con coscorrón a los montañistas que llegan. No es mucho rato caminando cuesta arriba, pues alternamos un llano para descender nuevamente y repetir el proceso.

El último tramo del sendero a la cima, oculto entre los árboles, 2011. (Foto Oscar Méndez)
Éste sendero de impredecible trayecto se adentra en la montaña y bordea abiertos potreros. Entre los robles y árboles de encino se respira un aire fresco el cual se va helando a medida que se acerca a la cima. En los potreros nos muestra un paisaje de filas montañosas adornadas con bancos de nubes. En mi primer viaje tuvo un clima muy soleado, los cual nos deparó vistas espectaculares mientras subíamos; haciendo un par de descansos de rigor. En las siguientes caminatas el clima fue diferente y nos sumergió entre nubes, privándonos de observar el paisaje. Aún así no deja de ser una gran experiencia dentro del viaje.

Una última parada antes de emprender el ascenso más arduo del sendero. Generalmente un trayecto algo inclinado y lodoso por la constante nubosidad que bordea la cima. La pasé muy mal la primera vez que lo subí. Iba muy desordenado de carga y tenía un pésimo acondicionamiento físico. No fue agradable tener calambres ni quedarse rezagado del grupo. Fue una lección bien aprendida para las siguientes caminatas a la montaña. Desde entonces evito llevar equipaje como vendedor ambulante y llevo la carga en un rústico bulto de yute, manufacturado en La Lucha. Al mismo tiempo que se trata de caminar regularmente para mantener la condición. Sobran los trillos y caminos.

Tras un merecido descanso por la satisfacción de llegar a la cima se emprende la importante labor de levantar el campamento. En cuestión de media hora las tiendas están listas, junto con una carpa con la función de cocina-comedor. A pocos minutos de ahí hay un mirador en donde se contempla el lado oeste del cerro. Muy diferente a la oriental, con poca vegetación y una ladera casi vertical de muchos metros. Una delicia para los escaladores. No he tenido el chance de contemplar desde un atardecer por la nubosidad vespertina, habitual pero no permanente en la montaña. Es pura lotería llegar a la montaña con la cima despejada. En la noche no queda más que calentar los víveres, comer y hablar junto al fuego antes de dormir.

Parte de la vista desde la cara occidental.
Con el clima despejado se puede contemplar el litoral Pacífico, 2014.
 (Foto Marco Méndez)  
Se madruga un poco para contemplar el amanecer, generalmente despejado en la cima del cerro. Una vez desayunados se emprende una caminata a otro mirador el cual está a media hora del campamento por el lado norte. Es un lugar no tan denso de vegetación el cual tiene una vista soberbia de la parte occidental de la montaña y de muchas otras. Es algo ventosa y tiene un bonito claro para acampar, aunque duro para levantar las tiendas. Generalmente el viaje termina ahí, pero caminando otra media hora se llega a un claro empedrado con otra gran vista. Ahí se contemplan tanto el Proyecto Eólico de Los Santos en Casamata del Guarco a otras hélices eólicas ubicadas en San Ana, al oeste del Área Metropolitana. Más cerca se contempla San Ignacio de Acosta y otros distritos aledaños al cantón. Solo una vez he ido ahí.

Un último café antes de preparar el regreso. La carga ya es más liviana pues está en nuestros estómagos o consumida por la fogata. El descenso de la montaña no es tan cansado como subirla, salvo cuando se queda corto de agua. En cuestión de dos horas volvemos al punto de partida. Un año emprendimos otra ruta diferente para regresar, pero casi nos perdemos y duramos casi cinco horas en llegar al punto de encuentro con el transporte en La Legua. A pesar de la ansiedad, fue toda una experiencia recorrer lugares a los que difícilmente volvamos a caminar. Potreros laderosos, cafetales semi abandonados, altos precipicios y distantes comunidades con caminos recién asfaltados. Costa Rica es limitada de territorio para tan variada geografía. 
El otro lado de la montaña visto a treinta minutos del campamento, 2013 (Foto Marco Méndez)

23 de diciembre de 2013

En el Festival Siembra y Lucha 2013

Foto Marco Méndez
Tuve la oportunodad de trabajar para el Festival Siembra y Lucha hace dos semanas. Se trató del fin de semana más metalero del año en el país. Tres días de buena música metal los cuales atraerían a gente proveniente de toda Centroamérica para presenciar conciertos de gran nivel. Por localía los ticos seríamos la mayoría presente a presenciar los chivos en la verde e idílica finca de don José Figueres La Lucha Sin Fin, conocida simplemente como “La Lucha” en San Cristóbal Sur de Desamparados. Don Pepe nunca llegaría a imaginarse que en un futuro se congregara parte de lo mejor y variado del género metal en su propiedad.

En sus comienzos La Lucha dependió de la industria de cordeles y mecates a base de cabuya, plantas que se llegaron a sembrar abundantemente en algunos pueblos de la zona. Con el tiempo los productos a base de cabuya fueron perdiendo demanda comercial frente a la cordelería sintética, aunque todavía se mantiene en menor escala. Pese a intentar adaptarse a las tendencias industriales y comerciales, la producción en las fábricas de saco y cordel sintético va en una paulatina baja respecto a épocas pasadas; la cual pone en riesgo a una industria que da trabajo a muchas familias de la zona. Son los efectos colaterales de crisis y tratados comerciales que no miran mucho en sus consecuencias a mediano y largo plazo en el mercado local. La opción entonces es reinventarse y La Lucha lo está intentando, explotando su gran potencial turístico que la convierte en un lugar atractivo para efectuar actividades como el Festival Siembra y Lucha.

Para tratarse de un evento musical “Siembra y Lucha” parece un nombre atípico, aunque cae bien tratándose del lugar donde se iba a realizar. La actividad se ha llevado planeando durante todo el año, a pesar de la desconfianza de alguna gente de la zona. Aún se mantienen erróneos prejuicios tanto de la música metal como de la gente que la escucha. El caso es que a pesar de la intimidante marea de camisetas negras y el fuerte estado etílico de algunos, los visitantes no ocasionaron problemas de gravedad como esperaban los más recelosos. Las patadas y brincos quedaron para el mosh frente a la tarima. El resto se acomodó a sus anchas en la cancha, en las bancas aledañas o incluso entre los cabuyales. Como quien asistiera en 1969 a una actividad parecida en un rural pueblo norteamericano llamado Woodstock.

Un día antes de comenzar los conciertos unos amigos y yo nos sumamos al STAFF del Festival. Habíamos recibo antes una inducción de un par de horas sobre cómo se iba a trabajar. Nos asignaron a la parte de Servicio al Cliente, un rol que prácticamente consistía en hacer un poco de todo. Antes que llegaran los primeros visitantes extranjeros se nos encomendó montar 20 tiendas de campaña para la zona VIP, en un área algo alejada de la tarima pero tranquila bajo los verdes cipreses. Después nos tocó hacer limpieza en uno de los bares cerca de la tarima, comenzarlos a surtir de cerveza y demás líquido etílico requerido. Trabajo arduo que nos llevó hasta la noche y nos dejaría muy cansados. Nunca en mis manos pasaron tantas cervezas. Tras recibir algunos visitantes panameños volvimos a casa para dormir unas tres horas y encarar el comienzo del festival la mañana siguiente.

El viernes fue tan agotador como el jueves. Parte de la misión era recibir los buses con visitantes y conducirlos a su área de campamento, cuestión que consistía en caminar mucho reiteradamente durante el día. No era gran responsabilidad comparada rol de organizadores y cabecillas a cargo del festival. Pasaban constantemente ocupados coordinando detalles como la seguridad, entrada y salida de buses, alimentación, la llegada de grupos musicales, suministros y entre otros. Prácticamente no durmieron en los tres días del festival para llevar a cabo la actividad y es algo para reconocerles. Difícilmente se ve ese esfuerzo a simple vista. No suele tener atención como la tarima de conciertos.

Estar caminando de un lado a otro tenía sus ventajas. Podía ir tomando fotos y tener idea del desarrollo del festival. Si bien la música metal no me molesta para escuchar, debo reconocer con cierta vergüenza que no tenía idea de las bandas que se iban a presentar. Ni si quiera las nacionales como Final Trial, un grupo de ésta zona que tuvo el privilegio de abrir el festival. De haber tenido chance no me hubiera importado pasar horas en Wikipedia documentándome de las bandas que se iban a tocar en los tres días. Cosa que voy haciendo estos días además de buscar y escuchar su música.

Mientras iba de un lado a otro siempre que podía intentaba poner atención a la introducción de los grupos, junto a la música tocada en tarima. Pasando cerca de los camerinos pude ver el arribo de los integrantes de Saurom, quienes fueron muy ovacionados en su llegada. Ésta banda española es conocida por interpretar canciones inspiradas en El Señor de los Anillos de  Tolkien. Cerca de ahí guiando a unos visitantes con gafete de prensa nos topamos a Ralph Scheepers (vocalista de Primal Fear), quien no tuvo reparo para saludarnos y sacarnos fotos con él; a pesar que yo en ese momento no sabía quién era. Su grupo cerró el primer día de conciertos. Lo vimos un rato luego de la una de la mañana antes de volver a casa y dormir unas cuantas horas para el segundo día de chivos.

El sábado las ojeras iban siendo más notorias, pero había que seguir en el segundo día del festival. A diferencia del vienes, poca gente llegó para acampar y en cambio si llegó una buena masa de personas que se irían ese mismo día. Para la mayoría de visitantes Over Kill y Warcry eran los grupos más esperados para el sábado, aunque no por eso las demás bandas estaban por menos en expectación. Al anochecer se podían escuchar los carismáticos discursos del vocalista de Lujuria, quien mantuvo muy animada a la gente congregando a los más dispersos a acercarse a la tarima. Ese día nos dejaron salir a las 8:00 pm y nos quedamos un rato en el festival para ver la presentación de Sabaton, una banda sueca que en este mismo año se presentó en el multitudinario Wacken Open Air en Alemania.

El cansancio era más que evidente para los miembros del STAFF que trabajaron hasta tarde la madrugada del domingo, coordinando la salida de los buses al Área Metropolitana. Un esfuerzo más en el último día de chivos del Festival Siembra y Lucha, lidiando con incómodos reclamos de cortesías los cuales no teníamos idea. Algunos visitantes emprendían su salida de La Lucha, aunque la mayoría sólo hacía maletas para salir apenas terminaban los chivos y otros más despreocupados las harían después el lunes al amanecer. Regresando por su cuenta a dedo, en vehículo propio o esperando los buses de la zona que van diariamente hacia Cartago.

El domingo anduve un tanto alejado de la tarima. Logré sacar algunas fotos de los chivos de la tarde, pero no así la noche. Mis amigos del pueblo estaban de receso desde la tarde pudieron ver las presentaciones de Orphaned Land, Stratovarius y Mayhem. A diferencia de la mayoría de grupos, esta banda llegó a Costa Rica con algunos días de anticipación para el festival. Como me contaban antes y me pude documentar después la historia de Mayhem es tan fascinante como siniestra. Generalmente en sus presentaciones en vivo suelen colocarse varias cabezas de cerdos en el escenario, pero afortunadamente eso no sucedió durante su concierto en el cierre del festival. Aún así el vocalista Attila Csihar no dejó indiferente a nadie, sosteniendo un cráneo mientras cantaba durante su presentación.   

De jueves a viernes prácticamente no pude seguir las impresiones en medios y redes sociales sobre el festival. En el periódico La Nación, los foros de 89 Decibeles y el perfil de Facebook del FSL encontré algunas opiniones negativas y positivas, de las que no me hubiera enterado dentro del festival. Los visitantes e incluso las mismas bandas tuvieron qué contar, bueno y malo. Todavía hoy voy encontrando más impresiones de amigos y conocidos que se dieron la vuelta a los chivos. En boca a boca salen algunas anécdotas como la de Noel Calvo (guitarra y voz de Final Trial), quien contaba haber estado con unos salvadoreños que lloraban de felicidad por disfrutar de las bandas en Centroamérica. Sin el festival hubieran ocupado viajar a Norteamérica y Europa para poder verlas. Queda esperar el año entrante otra eventual edición del FSL en La Lucha, con la lección aprendida de los errores cometidos. A pesar de recelos o prejuicios fue una gran ayuda económica para gente y comercios de las comunidades vecinas.

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En este enlace se pueden ver las fotos que logré sacar en el FSL. También encontré ésta otra galería en la cual se ven soberbias fotos de las bandas en el escenario.