18 de diciembre de 2015

Fin de la era Blogger.

En realidad fue hace bastante rato, cuando prácticamente habían menos entradas que meses al año. El último cambio del blog resultó un alargado réquiem al faltar la regularidad presente en otras redes sociales emergentes. Aleatorias líneas del momento en un lado, imágenes en otroprocrastinación excedida y otros perfiles más o menos abandonados como éste. Es la falta de disciplina dentro y fuera del Internet. Aún sin la regularidad de los primeros años de este blog por ahí del 2009 se continúa tecleando lo de siempre. Texto guardado en el disco duro o en los borradores de éstas cuentas de Medium: mlmc2038 y Cinemateca Solaris. Aún leo regularmente las actualizaciones de blogs seguidos y comentados desde hace años, cada vez menos frecuentes en entradas e incluso abandonados.

Sin importar la plataforma el contenido es lo importante. Aunque tampoco es volver para quedar a medias. Clausuro sin pesimismo este sitio.blogspot, cinéfilo en un comienzo y más o menos personal en sus últimas etapas. Inactivo vestigio de una época digital, hasta que los servidores de Google se apaguen y oxiden.

20 de junio de 2014

Una mejenga hace verano










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Fotos: Marco Méndez.
Diciembre 2011.
Cancha de Deportes, Liceo de Frailes. 

25 de mayo de 2014

La Fila de Bustamante

Las montañas vistas desde Frailes, 2012 (Foto Marco Méndez)
Desde el distante pueblo de San Francisco de León Cortés son alrededor de dos horas y media caminando entre la montaña y bordeando alguno que otro potrero, contemplando vistas espectaculares El clima estuvo perfecto por lo que no fuimos muy afectados con la humedad. Aún por lo largo de la caminata, ésta no es tan brusca pues las subidas se alternan entre bajadas y senderos más planos. El último tramo antes de llegar a la cima es el más duro por empinado y enlodado del sendero.


Arriba hace bastante frío, aún en días soleados. Por lo espeso de la montaña en su lado oriental no se ve mucho desde ahí. Todo lo contrario es del lado oeste, que es una área muy empinada donde crece monte ralo. Desde ahí se ve hasta el mar en el litoral pacífico. Pero en otra montaña cerca, a treinta minutos de caminada bordeando el precipicio de Los Cuarteles se puede ver parte del país. Hasta las montañas y volcanes del Valle Central.
Frailes de Desamparados, 25 de febrero del 2011.

En otra ocasión me referí brevemente sobre ésta montaña. Una cumbre en forma de Volkswagen la cual se le conoce con varios nombres como Caraigres, Dragón, Fila de Bustamante, La Mujer Dormida o Los Cuarteles. Así la llamamos en mi localidad. Tiene aproximadamente 2506 metros de altura sobre el nivel del mar. Está ubicado entre los cantones de Aserrí y Acosta, a la vista y alcance de los distritos rurales de Desamparados al sur del Valle Central. Forma parte de las estribaciones de la Cordillera de Talamanca y tiene una reserva forestal la cual es abierta para caminantes y campistas(1).

Subiendo el cerro bordeando los potreros, 2011. (Foto Jona Calderón) 
Caminar al cerro es mi 2 de agosto de cada año. Un viaje donde se comulga con lo verde durante un fin de semana. Romería ardua que es ajena a multitudes, pero cercana a  familiares y amigos. Para subir a la montaña generalmente se emplean dos rutas. Una es por el lado de La Legua de Aserrí, de largo ascenso y suele ser frecuentada aventureros del Área Metropolitana por su cercanía(2). Otra ruta más al sur es cerca a San Francisco de León Cortés, más corta de trayecto y duración alrededor de dos a tres horas de caminata. Es la ruta que camino desde 2011, año en que subí a la montaña por primera vez.

En esos viajes la época ideal son los meses de época seca que abarcan de diciembre a marzo. El clima es impredecible, pero en esa época son menos probable los aguaceros. Partimos generalmente sábado desde Frailes alrededor del medio día. Tras apurados preparativos colectivos e individuales horas antes en la mañana. Comida, transporte, abrigo, techo, utencilios… Toda la menudencia que será de vital ayuda en la fría cumbre boscosa donde se montará el campamento. Debe ser suficientemente ligera para una caminata de dos horas y media sobre un sendero de cómodas planicies con irregulares ascensos y descensos. No hay agua en la cima ni en el trayecto, por lo que se debe cargar al menos dos litros por persona para los dos días. La cámara no puede faltar para quienes somos obsesionados con el paisaje y los recuerdos.

Luego de 45 minutos llegamos a las afueras de San Francisco de León Cortés para doblar en un cruce ascendente. El camino de lastre nos lleva a la entrada del sendero en la montaña. Se descarga el equipaje distribuyéndonos equitativamente el peso, para incursionar en la primera cuesta del sendero. Tan empinada como la última. Es uno de los dos ascensos más duros de la caminata, como si quisiera dar una bienvenida con coscorrón a los montañistas que llegan. No es mucho rato caminando cuesta arriba, pues alternamos un llano para descender nuevamente y repetir el proceso.

El último tramo del sendero a la cima, oculto entre los árboles, 2011. (Foto Oscar Méndez)
Éste sendero de impredecible trayecto se adentra en la montaña y bordea abiertos potreros. Entre los robles y árboles de encino se respira un aire fresco el cual se va helando a medida que se acerca a la cima. En los potreros nos muestra un paisaje de filas montañosas adornadas con bancos de nubes. En mi primer viaje tuvo un clima muy soleado, los cual nos deparó vistas espectaculares mientras subíamos; haciendo un par de descansos de rigor. En las siguientes caminatas el clima fue diferente y nos sumergió entre nubes, privándonos de observar el paisaje. Aún así no deja de ser una gran experiencia dentro del viaje.

Una última parada antes de emprender el ascenso más arduo del sendero. Generalmente un trayecto algo inclinado y lodoso por la constante nubosidad que bordea la cima. La pasé muy mal la primera vez que lo subí. Iba muy desordenado de carga y tenía un pésimo acondicionamiento físico. No fue agradable tener calambres ni quedarse rezagado del grupo. Fue una lección bien aprendida para las siguientes caminatas a la montaña. Desde entonces evito llevar equipaje como vendedor ambulante y llevo la carga en un rústico bulto de yute, manufacturado en La Lucha. Al mismo tiempo que se trata de caminar regularmente para mantener la condición. Sobran los trillos y caminos.

Tras un merecido descanso por la satisfacción de llegar a la cima se emprende la importante labor de levantar el campamento. En cuestión de media hora las tiendas están listas, junto con una carpa con la función de cocina-comedor. A pocos minutos de ahí hay un mirador en donde se contempla el lado oeste del cerro. Muy diferente a la oriental, con poca vegetación y una ladera casi vertical de muchos metros. Una delicia para los escaladores. No he tenido el chance de contemplar desde un atardecer por la nubosidad vespertina, habitual pero no permanente en la montaña. Es pura lotería llegar a la montaña con la cima despejada. En la noche no queda más que calentar los víveres, comer y hablar junto al fuego antes de dormir.

Parte de la vista desde la cara occidental.
Con el clima despejado se puede contemplar el litoral Pacífico, 2014.
 (Foto Marco Méndez)  
Se madruga un poco para contemplar el amanecer, generalmente despejado en la cima del cerro. Una vez desayunados se emprende una caminata a otro mirador el cual está a media hora del campamento por el lado norte. Es un lugar no tan denso de vegetación el cual tiene una vista soberbia de la parte occidental de la montaña y de muchas otras. Es algo ventosa y tiene un bonito claro para acampar, aunque duro para levantar las tiendas. Generalmente el viaje termina ahí, pero caminando otra media hora se llega a un claro empedrado con otra gran vista. Ahí se contemplan tanto el Proyecto Eólico de Los Santos en Casamata del Guarco a otras hélices eólicas ubicadas en San Ana, al oeste del Área Metropolitana. Más cerca se contempla San Ignacio de Acosta y otros distritos aledaños al cantón. Solo una vez he ido ahí.

Un último café antes de preparar el regreso. La carga ya es más liviana pues está en nuestros estómagos o consumida por la fogata. El descenso de la montaña no es tan cansado como subirla, salvo cuando se queda corto de agua. En cuestión de dos horas volvemos al punto de partida. Un año emprendimos otra ruta diferente para regresar, pero casi nos perdemos y duramos casi cinco horas en llegar al punto de encuentro con el transporte en La Legua. A pesar de la ansiedad, fue toda una experiencia recorrer lugares a los que difícilmente volvamos a caminar. Potreros laderosos, cafetales semi abandonados, altos precipicios y distantes comunidades con caminos recién asfaltados. Costa Rica es limitada de territorio para tan variada geografía. 
El otro lado de la montaña visto a treinta minutos del campamento, 2013 (Foto Marco Méndez)

23 de diciembre de 2013

En el Festival Siembra y Lucha 2013

Foto Marco Méndez
Tuve la oportunodad de trabajar para el Festival Siembra y Lucha hace dos semanas. Se trató del fin de semana más metalero del año en el país. Tres días de buena música metal los cuales atraerían a gente proveniente de toda Centroamérica para presenciar conciertos de gran nivel. Por localía los ticos seríamos la mayoría presente a presenciar los chivos en la verde e idílica finca de don José Figueres La Lucha Sin Fin, conocida simplemente como “La Lucha” en San Cristóbal Sur de Desamparados. Don Pepe nunca llegaría a imaginarse que en un futuro se congregara parte de lo mejor y variado del género metal en su propiedad.

En sus comienzos La Lucha dependió de la industria de cordeles y mecates a base de cabuya, plantas que se llegaron a sembrar abundantemente en algunos pueblos de la zona. Con el tiempo los productos a base de cabuya fueron perdiendo demanda comercial frente a la cordelería sintética, aunque todavía se mantiene en menor escala. Pese a intentar adaptarse a las tendencias industriales y comerciales, la producción en las fábricas de saco y cordel sintético va en una paulatina baja respecto a épocas pasadas; la cual pone en riesgo a una industria que da trabajo a muchas familias de la zona. Son los efectos colaterales de crisis y tratados comerciales que no miran mucho en sus consecuencias a mediano y largo plazo en el mercado local. La opción entonces es reinventarse y La Lucha lo está intentando, explotando su gran potencial turístico que la convierte en un lugar atractivo para efectuar actividades como el Festival Siembra y Lucha.

Para tratarse de un evento musical “Siembra y Lucha” parece un nombre atípico, aunque cae bien tratándose del lugar donde se iba a realizar. La actividad se ha llevado planeando durante todo el año, a pesar de la desconfianza de alguna gente de la zona. Aún se mantienen erróneos prejuicios tanto de la música metal como de la gente que la escucha. El caso es que a pesar de la intimidante marea de camisetas negras y el fuerte estado etílico de algunos, los visitantes no ocasionaron problemas de gravedad como esperaban los más recelosos. Las patadas y brincos quedaron para el mosh frente a la tarima. El resto se acomodó a sus anchas en la cancha, en las bancas aledañas o incluso entre los cabuyales. Como quien asistiera en 1969 a una actividad parecida en un rural pueblo norteamericano llamado Woodstock.

Un día antes de comenzar los conciertos unos amigos y yo nos sumamos al STAFF del Festival. Habíamos recibo antes una inducción de un par de horas sobre cómo se iba a trabajar. Nos asignaron a la parte de Servicio al Cliente, un rol que prácticamente consistía en hacer un poco de todo. Antes que llegaran los primeros visitantes extranjeros se nos encomendó montar 20 tiendas de campaña para la zona VIP, en un área algo alejada de la tarima pero tranquila bajo los verdes cipreses. Después nos tocó hacer limpieza en uno de los bares cerca de la tarima, comenzarlos a surtir de cerveza y demás líquido etílico requerido. Trabajo arduo que nos llevó hasta la noche y nos dejaría muy cansados. Nunca en mis manos pasaron tantas cervezas. Tras recibir algunos visitantes panameños volvimos a casa para dormir unas tres horas y encarar el comienzo del festival la mañana siguiente.

El viernes fue tan agotador como el jueves. Parte de la misión era recibir los buses con visitantes y conducirlos a su área de campamento, cuestión que consistía en caminar mucho reiteradamente durante el día. No era gran responsabilidad comparada rol de organizadores y cabecillas a cargo del festival. Pasaban constantemente ocupados coordinando detalles como la seguridad, entrada y salida de buses, alimentación, la llegada de grupos musicales, suministros y entre otros. Prácticamente no durmieron en los tres días del festival para llevar a cabo la actividad y es algo para reconocerles. Difícilmente se ve ese esfuerzo a simple vista. No suele tener atención como la tarima de conciertos.

Estar caminando de un lado a otro tenía sus ventajas. Podía ir tomando fotos y tener idea del desarrollo del festival. Si bien la música metal no me molesta para escuchar, debo reconocer con cierta vergüenza que no tenía idea de las bandas que se iban a presentar. Ni si quiera las nacionales como Final Trial, un grupo de ésta zona que tuvo el privilegio de abrir el festival. De haber tenido chance no me hubiera importado pasar horas en Wikipedia documentándome de las bandas que se iban a tocar en los tres días. Cosa que voy haciendo estos días además de buscar y escuchar su música.

Mientras iba de un lado a otro siempre que podía intentaba poner atención a la introducción de los grupos, junto a la música tocada en tarima. Pasando cerca de los camerinos pude ver el arribo de los integrantes de Saurom, quienes fueron muy ovacionados en su llegada. Ésta banda española es conocida por interpretar canciones inspiradas en El Señor de los Anillos de  Tolkien. Cerca de ahí guiando a unos visitantes con gafete de prensa nos topamos a Ralph Scheepers (vocalista de Primal Fear), quien no tuvo reparo para saludarnos y sacarnos fotos con él; a pesar que yo en ese momento no sabía quién era. Su grupo cerró el primer día de conciertos. Lo vimos un rato luego de la una de la mañana antes de volver a casa y dormir unas cuantas horas para el segundo día de chivos.

El sábado las ojeras iban siendo más notorias, pero había que seguir en el segundo día del festival. A diferencia del vienes, poca gente llegó para acampar y en cambio si llegó una buena masa de personas que se irían ese mismo día. Para la mayoría de visitantes Over Kill y Warcry eran los grupos más esperados para el sábado, aunque no por eso las demás bandas estaban por menos en expectación. Al anochecer se podían escuchar los carismáticos discursos del vocalista de Lujuria, quien mantuvo muy animada a la gente congregando a los más dispersos a acercarse a la tarima. Ese día nos dejaron salir a las 8:00 pm y nos quedamos un rato en el festival para ver la presentación de Sabaton, una banda sueca que en este mismo año se presentó en el multitudinario Wacken Open Air en Alemania.

El cansancio era más que evidente para los miembros del STAFF que trabajaron hasta tarde la madrugada del domingo, coordinando la salida de los buses al Área Metropolitana. Un esfuerzo más en el último día de chivos del Festival Siembra y Lucha, lidiando con incómodos reclamos de cortesías los cuales no teníamos idea. Algunos visitantes emprendían su salida de La Lucha, aunque la mayoría sólo hacía maletas para salir apenas terminaban los chivos y otros más despreocupados las harían después el lunes al amanecer. Regresando por su cuenta a dedo, en vehículo propio o esperando los buses de la zona que van diariamente hacia Cartago.

El domingo anduve un tanto alejado de la tarima. Logré sacar algunas fotos de los chivos de la tarde, pero no así la noche. Mis amigos del pueblo estaban de receso desde la tarde pudieron ver las presentaciones de Orphaned Land, Stratovarius y Mayhem. A diferencia de la mayoría de grupos, esta banda llegó a Costa Rica con algunos días de anticipación para el festival. Como me contaban antes y me pude documentar después la historia de Mayhem es tan fascinante como siniestra. Generalmente en sus presentaciones en vivo suelen colocarse varias cabezas de cerdos en el escenario, pero afortunadamente eso no sucedió durante su concierto en el cierre del festival. Aún así el vocalista Attila Csihar no dejó indiferente a nadie, sosteniendo un cráneo mientras cantaba durante su presentación.   

De jueves a viernes prácticamente no pude seguir las impresiones en medios y redes sociales sobre el festival. En el periódico La Nación, los foros de 89 Decibeles y el perfil de Facebook del FSL encontré algunas opiniones negativas y positivas, de las que no me hubiera enterado dentro del festival. Los visitantes e incluso las mismas bandas tuvieron qué contar, bueno y malo. Todavía hoy voy encontrando más impresiones de amigos y conocidos que se dieron la vuelta a los chivos. En boca a boca salen algunas anécdotas como la de Noel Calvo (guitarra y voz de Final Trial), quien contaba haber estado con unos salvadoreños que lloraban de felicidad por disfrutar de las bandas en Centroamérica. Sin el festival hubieran ocupado viajar a Norteamérica y Europa para poder verlas. Queda esperar el año entrante otra eventual edición del FSL en La Lucha, con la lección aprendida de los errores cometidos. A pesar de recelos o prejuicios fue una gran ayuda económica para gente y comercios de las comunidades vecinas.

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En este enlace se pueden ver las fotos que logré sacar en el FSL. También encontré ésta otra galería en la cual se ven soberbias fotos de las bandas en el escenario. 


12 de diciembre de 2013

Yonkis de la información

Imagen tomada de http://tweakyourbiz.com
“Puedes saber el nombre de un pájaro en todos los idiomas del mundo, pero una vez que los aprendiste no sabrás nada acerca de los pájaros. Por lo tanto mira al pájaro y observa que hace, eso es lo que importa. Yo aprendí muy temprano la diferencia entre saber el nombre de algo y saber algo” 
Richard Feynman

Esta frase es una palmada al rostro a los que vivimos embotados en una curiosidad obsesiva por documentarnos de todo, la cual resulta enfermiza pues nos olvidamos de algo tan esencial como encontrar utilidad práctica al conocimiento. No deja de resultar preocupante que nuestra vida gire diariamente entorno a los aparatos electrónicos, siendo lo primero que hacemos en el día sea revisar el Smartphone o encender la laptop y lo último sea apagarlas antes de dormir. Por esta inquietud quiero remontarme a la época analógica en la que aprendimos a leer, en la cual sólo nos obsesionábamos más por el radio y la televisión.

Aprendí a leer por allá de 1993, además de digerir alrededor de tres horas de TV (a veces más, si no se podía jugar afuera por la lluvia). Me devoraba los libros almanaques de Escuela Para Todos desde su primera emisión en 1966 a la fecha que coleccionaba mi papá. Las primeras leídas de esos almanaques consistían en pasadas de hoja, las cuales rara vez me detenía para leer un cuento o un artículo que no pasaran las dos páginas. Entre leída y releída tenía menos pereza en leer los artículos más extensos y por ahí del cambio de milenio llegué prácticamente a memorizar esos libros. Con el auge de nuevas fuentes de información (físicas y digitales) mi interés por los almanaques ICECU fue mermando, pues uno entrado en más sentido y razón comenzaba a diferir con el enfoque y la temática del contenido. A pesar de eso siempre tendré aprecio y nostalgia a esos almanaques que abarcaron muchas de mis primeras horas de lectura.

A partir de finales de los años noventas las horas de lectura en los viejos almanaques la fue acaparando la Enciclopedia Encarta, coincidiendo con el primer contacto con una computadora. Al nivel de ocio también cambiaba. Las horas de televisión irían bajando paulatinamente para gastarlas jugando al FIFA 99 o algún videojuego en DOS. Años después pasaría muchas horas jugando las primeras versiones de Warcarft y Starcraft, conocidos y exitosos juegos de Blizzard. Aún hoy cuando quiero apagar el cerebro me da por jugarlos de nuevo, incluso alguna versión más ligera del FIFA (la del 2006 en mi caso). Pero ya no las horas endemoniadas de antes.

Volviendo con la Enciclopedia Encarta, ésta sació mucha de mi curiosidad. Al insertar sus discos en la unidad de CD-ROM invertía el rato leyendo biografías de gente, acontecimientos históricos y geografía la mayor parte del rato. Igual de atractivas eran sus galerías de imágenes, mapas, animaciones y su línea de tiempo. Como Wikipedia su navegación era intuitiva mediante hipervínculos, pero en modo offline. Tomemos en cuenta que Internet no tenía la misma accesibilidad de ahora, mucho menos para los que vivíamos en áreas rurales. Eso se iría solucionando llegando a la mitad de la década pasada, implementando la conexión del RACSA 900 con la asombrosa velocidad de 56 kilobites por segundo; en la cual no se podría utilizar el teléfono. Una historia de terror para los adolecentes y veinteañeros de hoy.

Paralelo a esos primeros contactos con la informática y el Internet estaba la obsesión con los periódicos. Mi papá traía de vez en cuando a la casa una caja de ejemplares viejos de La Nación (varios meses de impresos), los cuales se compraban en la oficina su trabajo.  Yo los devoraba por las noches luego de la escuela y el colegio. Me gustaba hacerle recortes a algunos artículos y coleccionar los suplementos, entre culturales y deportivos en su mayoría. Tengo un baúl repleto de esos suplementos como la Revista Dominical, Zurquí, Áncora, secciones deportivas con noticias de las olimpiadas del 2000 y 2004, entre otras de menor tiraje. Tenía además una caja de repleta de artículos y suplementos sobre fútbol, como la sección de deportes de los 30 días que duró el mundial de 2002; junto con folletos alusivos al evento y al equipo de fútbol de Costa Rica. Como me iba quedando sin espacio y el polvo o las telarañas me iban ganando la guerra, sin mucho remordimiento terminé regalando la caja a un familiar más futbolero que yo. Hoy le da un mejor uso nostálgico del que le daría yo actualmente.

La conexión a Internet vía Dial-Up fue muriendo por ahí del 2007. El ADSL y su banda ancha finalmente llegaron a la montañosa geografía cafetalera en donde vivo. Primero con una velocidad de descarga media a los 25 kb/s, que se duplicaría al año hasta un nuevo aumento de banda que hoy va a los 110 kb/s. Durante estos últimos años (dos con red inalámbrica) se ha facilitado bastante el acceso a la información y a las noticias, también el uso y la interacción de redes sociales. Tras el declive de la red Hi5 (de la cual nadie echa de menos) dudé mucho en crear mi cuenta de Facebook hasta que lo hice un 1 de enero hace casi tres años. A pesar de emplearse forma banal entre la gente la mayoría del tiempo yo le encontraba su utilidad, pues Facebook da la libertad de configurar el timelime a conveniencia. Otras redes sociales como Twitter me despertaban atención por su creciente popularidad, aunque en un principio no entendía su aplicación. Con el tiempo comprendí entonces que gracias a Twitter uno podía dar seguimiento a noticias y acontecimientos prácticamente a tiempo real, igual que otras redes sociales también prestadas a la curiosidad (Flickr, Tumblr, Grooveshark, etc).

Internet hoy nos ha variado considerablemente los hábitos diarios. Muchos hemos descartado casi por completo la televisión (en mi caso porque no tengo cable), pues el aprendizaje, el entretenimiento y las noticias nos las suministran las redes sociales. Cuando me levanto puedo pasar hasta una hora revisando los timelime tanto de Facebook como de Twitter, para saber el último metida de pata de alguna figura pública, los post de algún contacto y las noticias de cualquier parte del mundo. También las actualizaciones algún Fan Page relacionado a los intereses propios (cine, música, astronomía, fotografía, deportes…) relacionado a cuanta página se le haya dado like. Sin embargo, ante tanta sobre dosis de información preocupa que no nos quede ningún margen para aplicar todo ese conocimiento a allá afuera.

Actualmente ha tomado fuerza un término llamado procrastinación. A grandes rasgos se resume como el hecho de emplear el tiempo en Internet  viendo actualizaciones de nuestros contactos en redes sociales; aunque en plan de indecisión, evasión y postergar trabajos o pendientes que nos incumben diariamente. Todo el Internet se presta para procrastinar, pero si hay una red social procrastinadora por excelencia esa es Pinterest. Max Jiménez en una de sus lúcidas candelillas afirmaba que los vicios no se dejan ni se abandonan, simplemente cambian. Hoy ya no paso horas frente a la TV o recortando noticias de los periódicos, pero cuando me doy cuenta se me han ido varias horas pineando imágenes a mis tableros. Como Twitter en un principio no estaba muy seguro de la utilidad de esa red social. De largo la veía como una manía más de los gafapastas, pero dudo que la mayoría de ellos hubiera llegado a más de 2000 pines en sus primeros tres meses en Pinterest.

Mientras escribía esta entrada por ahí de miércoles de la semana pasada, el jueves siguiente hasta el domingo estuve trabajando en la organización de un festival de música metal; realizado cerca de donde vivo. Entre esos días prácticamente no ingresé a Internet, por lo que estuve incomunicado de cuanta noticia, artículo o cotilleo que circula por la red. Me enteré únicamente que el equipo de futbol de Costa Rica se enfrentará en Brasil a tres campeones del mundo y de la muerte de Nelson Mandela. En esos días no me afectó ningún síndrome de abstinencia ni ansiedad por leer lo publicado en redes sociales, quizá en gran parte porque había que dormir como tres horas para volver a trabajar de lleno para el festival. He ahí lo valioso de un reset mental en donde ponemos la mente en blanco por varios días, para encarar de nuevo nuestra rutina con nuevas perspectivas.


El planeta no para de girar si nos quedamos aislados del por un tiempo. No hay mejor terapia para esas manías virtuales que una esporádica rutina analógica. 

12 de octubre de 2013

Memories of Green

Reimpresión de fotografías antiguas digitalizadas. (Foto Marco Méndez) 
El músico griego Vangelis compuso en 1980 el álbum See You Later, el cual contiene una canción titulada Memories of Green. Es una melodía suave de piano, que infunde una marcada sensación de melancolía. Se incluyó en 1982 en la película Blade Runner, con el resto de música que Vangelis compuso para el filme. Entre las distopías de un futuro donde lo verde ya no crece y la biología del ser humano va en decadencia, está la obsesión de los replicantes (androides) hacia las fotografías. Recuerdos impresos en imágenes intentan ser vestigio de algo que se vivió en cuerpo y mente, aunque en realidad se tratan de meros implantes artificiales insertados de fábrica. 

Es una cuestión que he tenido muy presente últimamente. Junto con unos amigos de la rural comunidad donde vivo, hace casi un par de meses llevamos caminando un proyecto de rescate fotográfico. Es un plan a largo plazo que forma parte de una de las facetas del colectivo al que formamos parte. Durante varias semanas comenzamos a digitalizar fotografías antiguas de nuestra zona y recopilar la información por parte de sus dueños. Todo eso con miras a una muestra que organizamos el día 15 de setiembre en la escuela de la comunidad. Mostramos alrededor de 40 fotografías que abarcan los años de 1933 a 1994. El evento fue paralelo a los desfiles patrios, el cual resultó exitoso por toda la gente congregada. Personas de todas las edades que miraban fascinados a parientes y conocidos, como a esos lugares por los que deambularon de antaño. Cambiados a punta de excavadora y moto sierra. Hasta ese día nunca valoré la fotografía antigua como se debía, no sólo a nivel histórico sino a nivel humano. 

Hay que reconocer la fascinación que despierta la nostalgia por el pasado, aún entre los más jóvenes. Los cuales divagan en la existencia de las personas retratadas en las fotos de décadas atrás, como si se tuviera la noción de haber estado ahí también. No por nada muchos se pasan horas “pineando” fotografías antiguas en Pinterest, en donde se pueden encontrar verdaderos tesoros en imágenes. Igual en otras redes sociales como en Facebook, donde hay un perfil que comparte regularmente fotografías antiguas de Costa Rica y en Twitter sigo una cuenta parecida.  El formato va cambiando, pero la añoranza continúa siendo la misma. Aún en una década donde Kodak se ha declarado en banca rota y Polaroid ha dejado de fabricar película para sus cámaras.

Es una aplicación utilizada por un selecto grupo de gente la cual se dan aires de fotógrafos vanguardistas por sacar fotos con una exclusiva aplicación. Lo que les suele convertirlos automáticamente en la élite de la fotografía artística, gracias al Iphone 4 como nueva cámara polaroid. 
Marco Méndez, 9 de abril del 2012

Así me expresaba yo sobre Instagram en un fragmento publicado en mi otro blog, ya desaparecido. He manifestado muchas veces mi desprecio a la vertiente más pretenciosa del gafapastismo, sobre todo en fotografía. Sin embargo, ahora reconozco que aplicaciones como Instagram no tienen la culpa del torrente de fotos sacadas a comidas y gatos. Viendo el estilo retro de muchas de las fotografías que vamos recopilando del colectivo, se entiende el porqué de su popularidad. Recrear el recuerdo mediante tonos sepia y bordes redondeados nos acerca un poco al pasado analógico del cuál apenas queda noción. 

10 de septiembre de 2013

Historia de un blog

Primer banner del blog. Guiños a Blade Runner, Ingmar Bergman, Winona Ryder, Stanley Kubrick y La Jetée

Peter O´Toole, Persona, Blade Runner, Stalker, Eliza Triana y Clint Eastwood destacaron en el segundo banner.

El próximo 18 de octubre se cumplirán cuatro años en que redactara la primera entrada de éste blog.

Hoy la entrada no existe. En aquellos días tenía la infantil pretensión de escribir un blog de cine, como si no faltarán en la inmensidad del internet. Sediento de Cine fue el primero de varios bautizos que duró entre octubre del 2009 hasta abril del 2011, abarcando más de 100 entradas. No tenía una línea a seguir en cuanto a sobre qué película reseñar. Primero quería ser como esos críticos que uno ven en las noticias o leen en los periódicos. Para ello uno fue creando el espacio y también buscar blogs de otros cinéfilos para comentar lo que escribían. Con la silenciosa pero presente promesa de devolver la visita y el comentario de forma recíproca.

Con el tiempo me di cuenta que no me era fácil seguir el camino de la llamada crítica de cine. Veía en los críticos a sueldo la obligación de ver una película mala a simple vista. Sea un periódico o un programa de TV no se le hace muy atractivo que el crítico al que se le paga escriba sólo lo que le guste ver. En caso de los críticos ad honorem que abundan en la blogosfera pasa una situación en la cual suele darse con los asalariados. Hay un constante afán de ir al mismo ritmo que ellos (en ir a ver todos los estrenos por ejemplo), en la que hay un encarnizado pulso de ver quien destroza mejor una película. Como si una crítica negativa nos colocara por encima del mismo cineasta, con reseñas y opiniones cargadas de revanchismo más que una crítica fundamentada.

Ya lo he escrito por acá. Si para mí hay una película o un cineasta que no valga la pena hablar bien, lo mejor es ignorarlo. No hay peor castigo para un artista que el olvido mismo. Así más o menos lo recalcaba en entradas como ésta. Por un tiempo seguí escribiendo sobre películas de mi interés, al igual que leyendo y contestando comentarios. Hasta que por una tonta epifanía luego de ver Barton Fink de los hermanos Coen me dio por rebautizar el blog a Un idiota con una underwood. No duró mucho así. En cuestión de meses lo cambiaría a No es un blog de crítica de cine, en el cual buscaba marcar tendencia contraria de escribir sobre cintas como se leen en muchos blogs peliculeros. Por ahí ya se comenzaban a ver entradas de más índole particular que cinéfilo.

Captura de la máquina de escribir de Barton Fink, con la que se montó el banner.


Para realizar este banner bastó una foto del Hubble con los colores invertidos, más el texto.

El blog pasaba los dos años desde su creación. Para entonces a finales de 2011 comenzaba a formar parte de una institución de mi comunidad, la cual abarcó mucho de mi tiempo. No así de mis ingresos económicos, lamentablemente. La creación de entradas bajó drásticamente. Por ahí intenté darle contenido a otro blog en el cual iba a tener contenido más personal, pero lo naufragué como iba naufragando éste mismo. Al final lo borré y decidí fusionar a ambos blogs, cambiando el dominio sedientodecine.blogspot.com a mlmc2038.blogspot.com. Así que desde julio del 2012 hasta el mes pasado el sitio quedó de nuevo rebautizado como mlmc2038, mi nombre en varias redes sociales como quien se llama Neo fuera de la matrix.

Hace varias semanas abandoné el trabajo que hacía de lleno en la institución antes mencionada. Lo que me ha dado chance para otros proyectos dentro y fuera de la red. En ésta última me ha dado por desempolvar el blog para intentar darle un nuevo aire. Si bien esta red social ya no tiene la misma influencia de hace varios años (manda Facebook de momento) quiero mantenerla ahí en buen estado, pero discreta. Para dar algo interesante que leer a quienes todavía llegan por acá. Hace bastantes días he andado leyendo entradas desde el génesis mismo del blog, lo que me ha permitido borrar etiquetas que no veo útiles. Además algunas entradas que dan más vergüenza ajena que el inglés de Ana Botella, la alcaldesa de Madrid.


Así damos comienzo a un nuevo cambio de era bloguera. Nueva etapa bautizada con el nombre una canción de Soda Stereo. No se garantiza que sea el último rename del blog, aunque esperemos que dure bastante. Hasta que una purga masiva como la de Megaupload afecte los vastos servidores de Google.

Una foto panorámica del cerro Los Cuarteles sirvió para encabezar el título de blog.

Su servidor subiendo la montaña que se ve arriba. Último banner de la etapa mlmc2038.

8 de agosto de 2013

Todos trabajan, todos juegan y todos batallan.

Imagen tomada de Mistura Urbana
All Work and All Play es un video que se ha difundido mucho este año por las redes sociales. Desconozco cuando se viralizó por internet. Lo encontré hace pocos meses al leer un día esta columna. Tiene un montaje vertiginoso, con icónicas imágenes de series de televisión, películas y eruditos de la tecnología donde explica la nueva tendencia de trabajo y vida; comparando en cómo era décadas atrás.

No remontamos casi medio siglo atrás a la generación denominada Baby Boomers, donde la forma de vida y trabajo era más rígida respecto a la actual. Con horarios y roles establecidos los cuales eran inalterables, dando estabilidad y alto grado de conformismo a una existencia prácticamente inalterable. En los ochentas y noventas fue el apogeo de la llamada Generación X, la gente entonces se torna más ambiciosa. El éxito radica en títulos universitarios y puestos ejecutivos de alta jerarquía, creando una encarnizada competencia que excede más allá del horario laboral. Los yuppies acumulaban incontables horas extras, aunque les importaban con tal de conseguir lo que quisieran.

El relevo generacional llega con la Generación Y. Son los nacidos a finales de los ochentas en adelante. Algunos tenemos noción de conectarnos a Internet mediante un ruidoso modem, haber recurrido a la Enciclopedia Encarta para hacer los trabajos del colegio antes que la Wikipedia, entre otras cosas que varían según la geografía. En el video All Work and All Play denomina a éste grupo de gente como Millennials. Explica que en esta generación existe una abierta tendencia en romper los patrones tradicionales de trabajo, donde suele mezclarse con la vida privada. No se rige por horarios de trabajo, sino por metas. Va muy amparado a la versatilidad que brinda las tecnologías de comunicación. El éxito radica en la satisfacción de hacer lo que se gusta y poder ganarse la vida con eso. Ser sus propios jefes teniendo control en el horario y lugar de trabajo.

Así como se explica resulta muy agradable. Sin embargo el video peca un poco de mostrar el lado bonito de ser emprendedor, sin mostrar algunos detalles importantes que conlleva vivir así. Como la disciplina de trabajo, cumplir objetivos, asumir responsabilidades, entre otras cosas. Algún comentario en Youtube hay quien le acusa de inculcar de manera solapada el capitalismo más salvaje. En palabras más suaves diría que se enfoca mucho en el estilo de vida norteamericano, el cual da por hecho en el resto de mundo es igual.

Personalmente me identifico mucho con el espíritu millennial en intentar ser alguien autónomo, tratando de vivir y ganarse el sustento como uno quiera. Creo también que no es exclusivo de una generación en particular, pues en toda época ha existido quien empieza a navegar a mar abierto con un bote pequeño al inicio. No comparto eso sí esa mentalidad un tanto pedante de ciertos millennials en creerse por encima de los demás, proclamándose conocedores de todo sin tener idea de nada en la práctica (pedrada al gafapastismo más narcisista). Así como no todos pensamos igual, lo mismo sucede en cómo queremos trabajar. Si nos sentimos más cómodos con una empresa establecida o si vamos por cuenta propia. Mientras uno haga lo que le gusta nadie termina siendo mejor o peor que otro. El ganar más dinero que el otro son parámetros superficiales inculcados por una materialista sociedad, que busca hacer sentir miserable a la mayoría. El éxito es relativo.

Y con esto termino de describir el agua tibia.


9 de junio de 2013

Limón, 2007.

Isla Uvita.
A una semana del asesinato de Jairo Mora abogo al escapismo en la galería fotográfica de un viaje que emprendí al Caribe hace seis años. Fotos de un Limón idílico e interesante, el cual me es difícil asociar como a una más provincia más de Costa Rica.

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A la provincia de Limón solo he viajado una vez en lo que tengo existiendo. De la zona Atlántica del país que emergen un incontable dial de noticias relacionadas con la criminalidad y el narcotráfico. Algo que los medios tradicionales ponen por encima de su vasto y húmedo tesoro verde. Ese fin de semana que pasé allá conocí la sombría autopista Braulio Carrillo, línea asfáltica que conecta el Valle Central y el Caribe en pocas horas entre la espesa selva del homónimo Parque Nacional. El paisaje cambia a campos más llanos, donde es son comunes el ganado, las inmensas plantaciones de piña y banano para exportación. Además de los vestigios de la abandonada línea ferroviaria, que durante casi un siglo fue la única vía de comunicación al puerto de Limón.

Una mayoría afroamericana, descendientes chinos, pañas (como se refieren a los blancos), entre otras etnias  conforman la multicultural ciudad portuaria de Limón. Lugar que gira alrededor de la actividad de sus muelles; que como el resto de la provincia posee un gran trasfondo histórico el cual es plasmado con folklore, nostalgia y denuncia social por parte de escritores como Anacristina Rossi, Carlos Luis Fallas, Quince Duncan o Joaquín Gutiérrez. Limón no es como cualquier lugar de Costa Rica, más anglo hablante que ninguna otra región del país. Tiene sus propias reglas y con ellas se pueden ganar fácilmente amigos o enemigos en un parpadeo.

El itinerario obliga a elegir la encrucijada entre el despoblado noreste, en el cual están los fascinantes manglares de Tortuguero en dirección a Nicaragua. O un sureste más heterogéneo de paisaje y población, que va en ruta hacia Panamá. Se escoge esta última opción y nadie de la excursión se arrepiente. Se siguen muchos kilómetros en línea recta hasta cruzar el Valle de la Estrella, con extensas hectáreas bananeras de las de que se describen descarnadamente en Mamita Yunai. Cerca de ahí se llega hacia la playa y el Parque Nacional Cahuita. La parada no es ahí, aunque igual se añora.

La vía asfaltada desaparece momentáneamente para adentrarse en el lastre. No hay drama salvo por un neumático ponchado que cobra factura por el camino, obligando una escala en Puerto Viejo que es una de las playas más reverenciadas del Caribe nacional. Más rural que la urbe portuaria, no deja de ser menos exótica. Lugar para cabañas vistosas de extranjeros y nacionales exiliados de la rutina. Se muestra apacible de día y sin misericordia de noche, al aparo ocasional del olor a marihuana.

El punto de ruta a llegar es a Gandoca. Reserva de vida silvestre cuya playa suelen desovar las tortugas. Es difícil llegar y fácil perderse, entre los caminos enlodados que colindan con algunas fincas bananeras. El campamento se levanta en un patio alquilado de una casa en el que se dormirá tranquilamente durante una noche. La mañana siguiente me levanto temprano junto con mi primo para intentar ver por primera vez el sol emerger desde el mar. No se notó mucho por lo nublado. Caminata de rigor a un par de kilómetros de arena; topándonos con pescadores locales, biólogos y voluntarios ecologistas. Hasta llegar a un bonito espejo de agua entre el manglar. Pronto es hora de irse, pero no a casa.

La frontera panameña no quedaba lejos de la reserva de Gandoca-Manzanillo, así que no perdimos la oportunidad de ir a conocerla. El río Sixaola es el primer punto limítrofe que separa Costa Rica y Panamá. Para cruzar la frontera hay que pasar por un centenario y destartalado puente, que data de la época del apogeo del poderoso enclave bananero de la United Fruit Company; empresa norteamericana que derrocó a más de un presidente costarricense. Nunca había estado en un lugar tan multicultural. En el lado panameño había un depósito libre conformado de comercios de propiedad china y gente de ascendencia árabe. Sumado a los habituales afro caribeños, pañas y bribris.

Era el momento de emprender el regreso, haciendo escala eso sí en la ciudad de Limón para almorzar. No nos quedamos lo suficiente como para conocer lugares legendarios como el edificio de la Black Star Line, pero si desde un malecón tuvimos chance de contemplar la isla Uvita. Lugar en el que erróneamente se cree que Cristóbal Colón desembarcó en su cuarta travesía al continente. Regresamos no por dónde venimos, sino por la ruta de Turrialba. Es más larga y antigua que la autopista Braulio Carrillo, pero cuando no hay prisa por llegar es ideal para ver cómo cambia el paisaje con cada kilómetro recorrido. De palmeras y bosque tropical, pasando por potreros ganaderos a cruzar cañaverales y cafetales. Luego la bruma característica de la provincia de Cartago se hace presente y en una hora se llega a casa.

27 de mayo de 2013

Noches que se escurren en trapos secos


La lobotomía de hoy no está en martillar el cráneo. Más bien está en enjaular el cerebro con los kilobytes descargados desde una red inalámbrica. Para que se comporte como un hámster dando vueltas sobre sí mismo horas y horas. El humano en cuestión intentará forzar bruscas actitudes de concentración al trabajo, que se borraran al momento en el que una notificación numérica emerge de la pestaña en el navegador.

Noches que empiezan entrando a una fantasía en la cual se adentra en las principales catedrales del fútbol recreadas por ingenieros gráficos. La última comida del día frente un tubo en línea, como los bulbos con imágenes que fascinaron a los abuelos. Libros empolvados quedan de lado a la infinita telaraña social. Un antro inmenso que apesta a chisme y narcisismo de gente que no se conoce o poco importa.

El día por más que se desea jamás es nuestro. La noche por lo tanto es una de las posesiones intangibles más apreciadas. La restregamos en material etílico, sueños  y placer.  Quien desperdicie tan preciadas horas despertará a la mañana siguiente una sensación peor que la más cruda resaca. Es el desagradable añejamiento mental por andar restregando trapos secos hasta llegar la madrugada. 

5 de mayo de 2013

Planetes



En el año 2075 el problema de la chatarra espacial tiene relevancia. Restos de satélites artificiales o cohetes en desuso andan flotando fuera de la atmósfera, los cuales son de peligro potencial para las naves y estaciones espaciales activas. Entre los complots e intrigas de la carrera espacial, un entrañable equipo de personas serán los encargados de llevar a cabo de de quitar toda la basura que orbita alrededor de La Tierra; a pesar de tener recursos y personal limitado.

Acabo de terminar de ver Planetes, serie anime de ciencia ficción inspirado en un manga homónimo que se difundió entre el 2003 y 2004. Consta de 26 episodios de alrededor de 25 minutos, los cuales relatan las correrías diarias de Hachimaki, Tanabe y sus compañeros de recolección de basura espacial. Formando parte de la escala más baja de una importante corporación, que junto con otras entidades planea un ambicioso viaje a Júpiter para explotar los recursos de sus lunas.

Al menos dentro de lo que he visto o leído sobre ciencia ficción, puedo afirmar que Planetes es una historia muy realista que puede vaticinar certeramente la cronología de la exploración  espacial. Como todo anime muestra en ocasiones personajes atolondrados, aunque no pierde ocasión en ahondar en ellos y en los dilemas éticos que conlleva destinar recursos para la exploración del espacio; mientras es lo contrario con la calidad de vida de la población de La Tierra. A diferencia del siglo XX la carrera espacial no tendrá motivación política, sino corporativa como bien muestra esta serie. Hoy lo vamos viendo con la virtual colonización de Marte, como el proyecto Mars One que busca financiarse de capital privado.

Buena opción para quienes tienen referencia a la ciencia ficción como algo donde cabe más la gente de carne y hueso que los superhéroes de historieta.


Actualización 13 de mayo, 2013.

Sobre Mars One últimamente van saliendo opiniones que cuestionan duramente al proyecto. Hoy me encontré esta nota y al parecer nos encontramos con una situación semejante al fenómeno viral de #KONY2012 de principios del año pasado. De momento en Marte debemos conformarnos con lo que nos aporte el Curiosity.